Sin dejar de considerar las críticas que por diversas razones pudieran hacerse a determinadas acciones del Gobierno, no es posible dejar de observar cuáles podrían ser las consecuencias de una oposición que no esté dispuesta a concertar políticas y hacer un buen uso del poder. Sin lugar a dudas, una crisis institucional dejará al empresariado argentino mal parado (como tantas veces ha ocurrido) y, en consecuencia, a toda la estructura económica del país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La historia muestra que una de las causas por las que el ser argentino acabó siempre sufriendo es aquella que tiene como eje al poder mal utilizado o la disputa por el poder sin sustentos fuertes, relevantes y trascendentes. En esto puede recordarse lo que decía Víctor Hugo: «No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio al servicio de la verdad». A lo largo de la historia nacional, sin embargo, se ha visto que diversos bandos en pugna (de orden militar y político) han luchado para hacerse del poder, pero sin que existiera el elemental propósito de que el mismo estuviera al servicio de la justicia en todos sus órdenes y de la paz social que da origen y crecimiento a la de orden personal. En esto puede decirse que salvo en ciclos excepcionales, hubo en el país, y hay, una cultura del poder egoísta que ha socavado los derechos de muchos seres y de todas las clases.
Hoy, en vísperas de elecciones, la avidez por el poder desprovisto de raíces que den vida fuerte y creíble a un proyecto que colme las aspiraciones, deseos y necesidades de la sociedad argentina, pone en el tapete las mismas falencias de siempre. La oposición exhibe la ausencia de un mensaje claro y una propuesta contundente en general. Queda flotando en el ambiente nacional que la meta de la oposición es hacerse del poder mediante la quita de la mayoría que hoy tiene el kirchnerismo en el Parlamento nacional, pero sin que se sepa claramente cuáles son las pautas programáticas que se llevarán adelante.
Es más: en pos del alcance del objetivo, y en una nefasta y nefanda apelación al marketing mediocre, se ha visto a dirigentes opositores en programas dedicados a analizar y dar informes de la vida farandulesca. No sería de importancia ello, a no ser que como todo tema de fondo tales personalidades, en algunos casos, se han dedicado sólo a examinar las ocurrencias de sus dobles en Gran Cuñado.
Más de lo mismo
En el electorado independiente y pensante, comienza a tomar cuerpo la idea de que otra vez la oposición apela a más de lo mismo, a más de lo que ya vivió la sociedad argentina a lo largo de sus 199 años: alcanzar el poder sólo para desplazar al gobernante de turno. Es cierto que hay excepciones, pero son sólo eso y minoritarias por el momento.
El camino de la frase bonita, del cartel atractivo y del discurso persuasivo frente a las cámaras de televisión pueden servir para hacerse del poder, claro, pero no alcanza, en absoluto, para crecer como Nación. El peligro que entraña todo esto, por lo demás, es que alcanzado el objetivo, el poder parlamentario no sirva sino para entorpecer la gobernabilidad y no sólo impedir que el país crezca, sino que se estanque en un peligroso mar de incertidumbres institucionales.
Preocupación
Hace pocas horas, un empresario argentino (no precisamente kirchnerista), en el marco de un análisis pormenorizado del escenario, dijo textualmente: «Me preocupan tres cosas: la falta de memoria de cómo estaba el país entre 2000 y 2003, la ausencia de acuerdos y la falta de propuestas en la oposición». Es que mal o bien, el modelo K ha garantizado a algunos sectores empresarios y laborales, continuidad. Por ejemplo: ayer mismo la ciudad de Rosario apareció poblada de carteles del gremio de SMATA apoyando al Frente para la Victoria. ¿A qué se debe ello? Es que los sindicalistas saben que habrá apoyo para la continuidad de la empresa y, por tanto, continuidad de fuente laboral. Otro ejemplo: el paro de los trabajadores de la carne, que amenazaba con dejar a las industrias sin ese producto para el mercado interno y para la exportación fue superado por una reunión que se llevó a cabo exactamente el jueves pasado, a las 11 de la noche, en la oficina del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y durante cuyo transcurso se pusieron de acuerdo empresarios y trabajadores.
Dejá tu comentario