30 de noviembre 2017 - 00:00

El Vaticano defendió la moderación del Papa: “No puede resolver problemas imposibles”

La Santa Sede explicó que la visita al país, donde se gestó una limpieza étnica, “no fue concebida para que se centrara en los refugiados” de esa minoría musulmana. Hoy llega a Bangladesh, donde viven 620.000 desplazados.

ENCUENTRO. El papa Francisco se reunió ayer con la sangha, la mayor instancia budista de Myanmar.
ENCUENTRO. El papa Francisco se reunió ayer con la sangha, la mayor instancia budista de Myanmar.
Rangún - El Vaticano defendió ayer la moderación del papa Francisco en su visita a Myanmar, donde no abordó explícitamente la crisis por la limpieza étnica de la minoría musulmana de los rohinyás.

El vocero papal, Greg Burke, afirmó en Rangún que la advertencia de la Iglesia Católica local de no referirse explícitamente al conflicto con la minoría musulmana y de no mencionarla por su nombre fue tomada en serio. "Se puede criticar qué se dijo o qué no. Pero el Papa no perderá su autoridad moral por esta cuestión", señaló. "No se puede esperar que la gente resuelva problemas imposibles", agregó, defendiendo la cautela diplomática por la que optó Francisco.

Analistas y la comunidad musulmana birmana esperaban que el Sumo Pontífice tuviera palabras de apoyo hacia los rohinyás, cuya persecución por parte del Ejército birmano causó más de 620.000 desplazados desde agosto.

El Papa en reiteradas oportunidades desde que comenzó la crisis humanitaria se mostró cercano a la minoría musulmana durante misas.

Pero desde el inicio de su viaje a Myanmar fue presionado por la comunidad budista local -credo mayoritario- y por las autoridades para que evitara mencionar el conflicto.

Burke reconoció ayer un quiebre del protocolo durante la visita. El lunes, Francisco se reunió en Rangún con el jefe militar Min Aung Hlaing, señalado por la ONU y EE.UU. como el responsable de la limpieza étnica, cuando estaba previsto el encuentro para el jueves.

El pedido de adelantar la cita llegó por parte de los militares, indicó el vocero que admitió que reunirse primero con los representantes del Gobierno y del Estado "hubiera sido más prolijo desde el punto de vista del protocolo", concedió.

Myanmar fue gobernada por militares durante décadas y hasta hoy día se considera que son los que realmente detentan el poder.

El viaje de Francisco fue planeado antes de que se desatara la violencia contra los rohinyás, cuyos desplazados se encuentran en campamentos en Bangladesh, donde continúa hoy la gira papal.

"No fue planeado como una visita de apoyo a los refugiados, como fue el caso de la visita al campamento de Lesbos, en Grecia", dijo Burke. Por el contrario, este es un viaje diplomático para llevar "unidad" al país, explicó.

Organizaciones de derechos humanos criticaron a Francisco por no mencionar a los rohinyás por su nombre y no hablar claramente de la violencia que sufrieron. En Myanmar no se usa esta palabra dado son vistos como "intrusos" de Bangladesh y no una etnia propia.

Burke dejó entrever que el Papa mencionó el conflicto en encuentros privados y a puertas cerradas. Añadió que, por otra parte, la gente tiene expectativas muy elevadas. "Sé y me alegra que la gente crea que él es poderoso. Pero no lo es", dijo.

El Pontífice se reunió ayer con el Consejo Supremo de monjes budistas de Myanmar tras celebrar una misa multitudinaria en Rangún.

Francisco dijo que el encuentro fue una oportunidad de "afirmar un compromiso con la paz, el respeto a la dignidad humana y la Justicia para cada hombre y mujer". Y aseguró que las religiones deben unirse para "superar todo tipo de malentendido, intolerancia, prejuicio y odio".

Previamente, había hecho un llamamiento a la paz y a la reconciliación en una misa ante 150.000 católicos en Rangún. "Sé que muchos en Myanmar soportan heridas de violencia, heridas visibles e invisibles", contó a los asistentes a la misa al aire libre. "Pero el camino de la venganza no es el camino de Jesús".

Bangladesh aguarda la llegada de Francisco hoy en medio de la consternación por la desaparición de un cura en la región de Natore, donde operan yihadistas.

La Policía teme que Walter William Rosario, de 40 años, haya sido secuestrado por extremistas islamistas.

El cura estaba organizando el viaje de unos 300 católicos a Daca para ver al Papa y asistir a la santa misa.

Agencias DPA, AFP y EFE