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Eliminar las PASO, el plande Macri que unifica al PJ
Sergio Massa, Florencio Randazzo y José Luis GIoja
Al paquete de reformas electorales que incluye la boleta electrónica y la obligatoriedad del debate, el PRO evalúa incluir la eliminación de las PASO o un retoque que las haga no obligatorias para los partidos, o para los votantes o, incluso, reconvertirlas como primarias sólo para afiliados.
En Gobierno avisan que la idea de revisar el régimen de las PASO -que el Congreso aprobó en 2009 y debutó en 2011- no figuró en su agenda inicial pero apareció en la ronda de consultas con ministros provinciales y autoridades de los partidos políticos. En rigor, la agenda inicial sobre la que empezó a caminar Adrián Pérez, secretario de Asuntos Electorales, no incluía ese item pero sí otros que quedaron fuera de esta etapa: la discusión sobre la creación de un organismo o agencia que gestione las elecciones y el diseño de un calendario electoral compartido entre Nación y provincias.
Esos dos puntos pasaron a archivo temporal y, avisan en Gobierno, serán retomados para 2019 a pesar que la resistencia de la Justicia y de las provincias -que tienen sus propios calendarios, algunos establecidos por Constitución- forzó a Pérez y su equipo, que operan bajo la órbita de Rogelio Frigerio, a sacar los temas de la agenda.
Sin embargo, quedó en pie la idea de "retocar" las PASO que impulsó en pleno "doble comando" Néstor Kirchner, a través del ministro del Interior Florencio Randazzo, en 2009, y se estrenó en la presidencial del 54% de Cristina de Kirchner en 2011. Esta semana se harán las últimas consultas y correcciones sobre el proyecto de reforma política y se definirá qué tipo de corrección se propone sobre las primarias.
A pesar de esas imprecisiones, los peronismos se pusieron en alerta. Por vías diferentes, desde el massismo, el PJ y hasta el kirchnerismo transmitieron sus dudas y su rechazo a la intención de eliminar las PASO. En los tres campamentos coincidieron en el diagnóstico: la intención de suprimir o limitar las primarias es una maniobra política de la Casa Rosada para dificultar que el peronismo se ordene.
Simple. En 2013 como en 2015, las primarias funcionaron como una interna grande de toda la oposición, aunque vayan por partidos distintos y no compitan, en los términos clásicos, entre sí. Sergio Massa, por caso, ganó la PASO de agosto de 2013 y para la general pegó una remontada de casi un 10% porque la primaria lo señaló como el opositor más competitivo contra los K.
Lo que a Massa lo benefició ese año lo perjudicó en 2015, porque Macri, al quedar segundo en las PASO, se volvió más atractivo para los votantes anti-K lo que lo ayudó a remontar para la general y quedar apenas unos puntos detrás de Daniel Scioli. "Las PASO le sirven más a la oposición que al oficialismo", dicen en Gobierno, aunque explican que la idea de modificarlas surgió de los partidos.
"Macri le quiere sacar volumen al peronismo", interpretan en el Frente Renovador mientras desde la cima del PJ, José Luis Gioja trasmitió ayer que su posición es mantener el sistema de las primarias tal como está a la vez que reconoció que algunos gobernadores del PJ son partidarios de revisar, sobre todo, la cuestión de la obligatoriedad.
El kirchnerismo también le atribuye al proyecto una intencionalidad. Entre los K, hay además una defensa cerrada de una norma que se impulsó durante su Gobierno y que contó, en su momento, con un alto nivel de adhesión porque las PASO fueron votadas por gran parte de los partidos opositores, incluso el macrismo.
Desde el peronismo detectan en Macri picardías que, quizá, no son tales. En esencia, las PASO de 2017 pueden tener el don de ordenar lo que la política del peronismo no puede ordenar. Si, por caso, Massa va con su partido el FR, el PJ presente una lista propia en la provincia con intendentes del conurbano y dirigentes como Randazzo y Julián Domínguez, y el kirchnerismo va con su propio sello, el resultado de las primarias serviría para alinear a los dirigentes y los votantes y, de ese modo, acumular detrás de la boleta PJ más competitiva.
Con esos tres peronismos alineados, el plan para eliminar -o corregir- las PASO no tiene destino. Sin embargo, prácticamente no hay objeciones respecto a la boleta electrónica, cuya instrumentación no será sencilla, y otras iniciativas del plan que la semana que viene desembarcará en Congreso.


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