Empieza cumbre para enfriar el planeta (no lo logrará)

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Copenhague - Las altas expectativas depositadas hace meses en la Cumbre sobre Cambio Climático comenzarán a chocar con la realidad a partir de hoy, cuando inicie el encuentro en Copenhague. Representantes de 192 países, cien de ellos, jefes de Estado que llegarán entre el 17 y 18 de este mes, se reunirán en la capital danesa con el objetivo de alcanzar, con escasas posibilidades, un acuerdo vinculante global que reemplace al Protocolo de Kioto y fije el recorte de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Once días de deliberaciones deberían concluir con un nuevo marco que defina las reducciones de GEI para que el aumento de la temperatura del planeta no supere los 2 grados Celsius, que es lo que recomiendan los expertos del mundo reunidos en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

La humanidad enfrentará un escenario catastrófico, según los científicos, si se supera esa temperatura. La población más vulnerable a sequías, inundaciones, incendios, hambrunas y plagas será la que habita en los países en desarrollo.

La Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático es la máxima autoridad de la Convención Marco de las Naciones Unidas, que entró en vigor en 1994. Se han realizado desde entonces quince cumbres, dos de ellas, en Buenos Aires (1998 y 2004).

Para presionar a los delegados, numerosas ONG están batallando hace días en Copenhague. Mientras sus expertos están en el Bella Center, sede de la conferencia, sus militantes poblaban las calles y repetían actos simbólicos.

Los conflictos son cruzados y radican sobre todo en quién y cómo se afrontan los costos económicos del cambio de consumo y producción de energía. Las economías emergentes demandan a los países industrializados, responsables históricos del calentamiento global, no sólo que hagan ofertas de recortes de gases contaminantes más ambiciosas, sino también les piden financiamiento para mitigar y adaptarse al cambio climático.

El papa Benedicto XVI pidió ayer a los líderes que asisten a Copenhague que se comprometan a realizar «acciones respetuosas de la creación» y a promover «un desarrollo solidario», con estilos de vida «sobrios y responsables».

Las ofertas de reducción de GEI son, hasta ahora, poco ambiciosas para llegar a un acuerdo vinculante el 18 de diciembre, fecha para la cual prometió asistir Barack Obama.

El IPCC recomienda que los países desarrollados reduzcan entre el 25% y 40% de las emisiones para 2020, tomando como nivel de partida el de 1990, utilizado para el Tratado de Kioto, que vence en 2012.

La falta de compromiso de Estados Unidos es un eje central de las bajas expectativas de un acuerdo en esta instancia. Su propuesta, que tendrá que atravesar aún el Congreso, es recortar para 2020 el 17%, tomando como referencia los niveles de 2005 y no de 1990, muy por debajo de lo que se esperaba de Obama, quien se había encargado de alimentar un cambio de rumbo con respecto a su predecesor. La Unión Europea, que apenas ofreció el 20% para 2020, asegura que está dispuesta a reducir un 30%, aunque para ello quiere ver el compromiso contundente de Estados Unidos, principalmente, y de las grandes economías emergentes: China, el principal emisor actual, la India y Brasil.

El director general del Ministerio de Ambiente italiano, Corrado Clini, dijo esta semana que «no hay acuerdo sobre los compromisos individuales de los países, pero, sobre todo, no hay un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea». Para Clini, el límite de los 2 grados «es un objetivo que ya hoy no es realista».

Consideró que teniendo en cuenta la cantidad de CO2 que permanece en la atmósfera y los actuales modelos energéticos, «significaría que Estados Unidos y la Unión Europea reduzcan el 80% de sus emisiones para 2020, y que China, la India e Indonesia dejen de crecer». El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva tiene como objetivo disminuir en forma contundente la deforestación de la Amazonia, principal causa de sus emisiones de GEI, y para ello quiere financiamiento externo, pero sin condicionamientos sobre cómo utilizar ese dinero.

El aumento de la temperatura, de 0,8 de grado Celsius con respecto a la Revolución Industrial, causa ya la muerte de 300.000 personas al año, afecta gravemente a otras 325 millones y genera pérdidas por u$s 125 mil millones, según World Wildlife Found.

Paralelamente a la cumbre, se celebrará un foro alternativo de unos 10.000 participantes cerca de la estación central de tren, donde las actuales víctimas del cambio climático, en Bangladesh, Nigeria o Groenlandia, darán testimonios sobre sus vidas.

Agencias ANSA, AFP y DPA

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