18 de agosto 2009 - 00:00

Emprende Obama drástico plan de ajuste de gastos militares

El presidente Barack Obama ayer durante una convención de veteranos en Phoenix. Denunció que algunos gastos se originaban en propuestas de las empresas y que los militares dijeron que no son necesarios.
El presidente Barack Obama ayer durante una convención de veteranos en Phoenix. Denunció que algunos gastos se originaban en propuestas de las empresas y que los militares dijeron que no son necesarios.
 Washington - Ante esta situación económica mundial que apenas muestra los primeros «brotes verdes» o atisbos de lenta recuperación, el Gobierno del presidente norteamericano Barack Obama tiene sólo una cosa en mente: optimizar los recursos. En este sentido, ajustar el despilfarro de las Fuerzas Armadas desplegadas en Irak y Afganistán, y reformar el ineficiente sistema de salud se volvió esencial.

En este camino de recortes, Obama dio la primera señal de su voluntad de reducir el «malgasto» militar cuando impulsó la cancelación por parte del Senado de unos u$s 2.000 millones para construir más aviones de combate F22.

«Cada dólar derrochado en nuestro presupuesto de defensa -dijo ayer Obama en Phoenix, hablando ante un auditorio de ex combatientes- es un dólar que no podemos gastar en cuidar a nuestras tropas, proteger a Estados Unidos o prepararnos para el futuro».

Sobre este mismo punto, el mandatario incluso acusó a los lobbystas e intereses especiales que empujan «proyectos exóticos» para desarrollar armas «que incluso nuestros militares dicen que no necesitan».

A principios de este año, la Casa Blanca se mostró lista para desembolsar hasta u$s 527.000 millones para el presupuesto del Ministerio de Defensa en 2010, excluyendo los gastos de las guerras en Irak y Afganistán. Esta cifra representa un 8% de aumento respecto del presupuesto de este año.

En el mismo discurso, el jefe de Estado aprovechó para recalcar la importancia del poder blando, por sobre el fastuoso despliegue militar que no sólo cuesta vidas, sino también cientos de miles de millones de dólares.

Obama señaló la importancia de la diplomacia y la ayuda internacional para el desarrollo de «nuestra potencia económica y nuestro ejemplo moral. Porque una de las mejores maneras de liderar a nuestras tropas de manera sabia es prevenir los conflictos que cuestan sangre norteamericana y el tesoro de mañana».

Por eso y tal como fue anunciado en su plataforma de campaña, el mandatario recordó que la costosa guerra de Irak terminará en el año 2011, con el regreso de todos los soldados.

Trascendental

Al respecto, el presidente estadounidense, que heredó un déficit de u$s 1,3 billón de la administración anterior, sabe que la reforma sanitaria, su gran propuesta de campaña, no sólo es trascendental para mejorar la calidad de vida de los 46 millones de norteamericanos que carecen de seguro médico, sino que aportará mayor control de un sistema de salud que «malgasta» u$s 700 millones por falta de coordinación entre doctores y personas que no tienen prepaga, y en el que Estados Unidos invierte un 17% de su PBI.

A esto hay que sumarle el hecho de que ya se llevan gastados más de u$s 24 millones en publicidad de esta reforma para repeler el rechazo proveniente de los sectores conservadores y republicanos ante una posible alza impositiva para aquéllos cuyos salarios superen los u$s 250 mil anuales y de la mayoría de las grandes empresas que brindan los servicios de salud bajo el actual sistema.

A tal punto llega la necesidad de la administración Obama de aprobar esta reforma que costará casi un billón de dólares en 10 años, que declinó sus pretensiones respecto de la opción de un seguro de salud administrado por el Gobierno, como había solicitado el mandatario.

Imprescindible

«Creo que lo importante es la variedad y la competencia, y estoy convencida de que al final del día el plan tendrá ambas cosas, pero no es un elemento imprescindible», expresó anteayer la secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius.

La situación se agrava debido al descontento popular y el descreimiento que reina en Estados Unidos respecto de la efectividad del estímulo monetario que realizó la administración Obama.

La mayoría de los estadounidenses, el 57%, cree que el paquete de u$s 787.000 millones que aportó el Gobierno no tuvo impacto en la economía o bien empeoró la situación, según una encuesta publicada por el diario USA Today.

El sondeo también revela que un 51% de los estadounidenses cree que el Gobierno debería de haber gastado menos en el estímulo y sólo un 31% que la cantidad está bien.

El paquete de estímulo aprobado a principios de año contiene una partida de u$s 288.000 millones para recortes fiscales y u$s 499.000 millones en nuevos gastos.

Agencias ANSA, Reuters, DPA Y AFP

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