26 de enero 2011 - 00:00

Empresa paga sólo un 9% por u$s 200 M

El apetito de los inversores internacionales por activos argentinos quedó ayer claramente expuesto con la colocación de bonos efectuada por Tarjeta Naranja. La compañía consiguió financiarse al 9% anual en dólares por una colocación a seis años.

Pero no sólo resultó relevante la tasa de un dígito conseguida. También fue significativo el monto de la colocación, que llegó a los u$s 200 millones. El consorcio que llevó adelante la operación fue el mismo que el que encabezó la colocación de bonos de la provincia de Buenos Aires hace una semana, es decir, Deutsche Bank, al que se sumó Merrill Lynch.

Las ofertas superaron tres veces lo que la compañía había salido a buscar. «La exitosa emisión es testigo de la demanda selectiva de inversores institucionales dedicados a mercados emergentes y privados. Se privilegian las historias de créditos sólidas», explicó el titular del Deutsche Bank, Marcelo Blanco, quien detalló que «los emisores argentinos representan mucho valor a los portafolios de inversión comparados con otros emisores regionales. Y esta tendencia positiva va a continuar».

Aunque no se anunció cuál será el destino de los fondos, es probable que la compañía aproveche este fondeo para seguir expandiéndose en el mercado de créditos al consumo. Si bien se produce un descalce de monedas (ya que se endeuda en dólares y presta en pesos), se estima que la tasa de interés que cobrará a los clientes será mayor que el posible incremento del tipo de cambio.

En la misma línea, Banco Comafi también solicitó autorización a la Comisión Nacional de Valores para emitir una obligación negociable por u$s 125 millones, dentro de un programa global de u$s 200 millones. Los fondos serían aplicados a apoyar el plan de expansión que la institución encaró hace varios años (incluyendo nuevas sucursales y negocios diversos como leasing y créditos por internet).

La baja de tasas y extensión de plazos es una invitación para que en los próximos meses más emisores, tanto públicos como privados, se animen a buscar financiamiento en el exterior. Esta tendencia acelerará la intervención del BCRA en el mercado de cambios, ya que debe comprar los dólares que ingresen para evitar una disminución en el valor nominal de la divisa.

A juzgar por esta emisión de Tarjeta Naranja, el Gobierno estaría en inmejorables condiciones para financiarse a una tasa cercana o incluso inferior al 8% anual (a un plazo no mayor que siete años). Pero no está aún en los planes oficiales realizar una emisión en el mercado internacional, a pesar de las buenas condiciones de las tasas.

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