14 de diciembre 2010 - 00:00

Empresarios temen ser los próximos en la lista

Héctor Méndez
Héctor Méndez
Varios de los principales dirigentes empresariales del país se reunieron anoche en un restorán indio cercano a la Cancillería para evaluar los efectos que puede tener sobre la sociedad y sobre la actividad económica en particular la toma del Parque Indoamericano, convertido ayer ya en una ola de ocupaciones de tierras. De la comida participaron representantes del denominado Grupo de los Seis, que convoca a la industria, los bancos, el campo, la Bolsa porteña, el comercio y la construcción.

Lo que campea en el empresariado, según pudo pulsar este diario antes de esa comida, que arrancó tarde y se extendía más allá del cierre de esta edición, es una honda preocupación en relación con dos temas específicos:

· lo que perciben como un avance de la ilegalidad y la falta de respuestas del Gobierno (tanto el nacional como el de Mauricio Macri) ante esta nueva realidad;

· el retorno al primer plano de la «línea dura» dentro del Gobierno nacional, una actitud de confrontación y menos gusto por el diálogo y la concertación.

La reaparición de esta «línea dura» viene a poner paños fríos, según los principales referentes del empresariado, a las esperanzas de mayor diálogo y el tejido de acuerdos que se habían insinuado a partir de la muerte de Néstor Kirchner.

Pactos sectoriales

También encendió una luz roja la virtual suspensión de todas las conversaciones tendientes a lograr pactos sectoriales para ponerle coto a la ola de reclamos salariales que, prevén, se producirán en el primer trimestre del año que está por iniciarse. Todos los consultados admiten que será 2011 durísimo en materia de reclamos, tanto por la presión inflacionaria como por las demandas propias de todo año electoral. El antecedente de las invasiones de tierras desocupadas fue considerado «gravísimo» por varios de los empresarios consultados, de cara a lo que puede ocurrir con los reclamos de los gremios.

Parecería entonces que la mayor preocupación de los empresarios pasa no tanto por las tomas en sí sino porque habrían abierto la puerta para que reingresaran al primer plano prácticas que parecían haber sido abandonadas en la etapa que se inició tras la muerte del ex mandatario.

En este sentido, un vocero de la Unión Industrial Argentina (UIA) le confesó a este diario que Hugo Moyano, secretario general de la CGT, no había llamado al presidente de la central fabril Héctor Méndez para reunirse, tal como habían acordado la semana pasada. En la entidad empresarial atribuyeron este contacto no concretado a que el líder camionero tiene muchas más cosas para ocuparse por estas horas.

Los empresarios con los que conversó este diario -entre chistes que proponían tomar la cancha de golf del Jockey Club en San Isidro o la Plaza del Pilar en Recoleta- admitieron que sentían temor de ser los próximos en la lista: la pasividad del Gobierno ante la invasión del Parque Indoamericano los hace prever que, en caso de repetirse una toma de fábrica como la producida este año por los delegados «clasistas» de la alimentaria Kraft, podrían quedar a merced de los hipotéticos ocupantes.

También afirman que la sensación de desmadre y no cumplimiento de las leyes sería un elemento adicional más para alejar del país las posibles inversiones que podrían pensar radicarse aquí. Uno de ellos

-CEO de una de las multinacionales más fuertes con intereses en la Argentina- le reveló a este diario haber recibido una llamada desde su casa matriz preguntándole por su seguridad y la de su familia. Obviamente, él explicó que las imágenes de violencia que transmitían las cadenas de noticias en ese país del hemisferio norte no afectaban las actividades de su empresa ni su seguridad. «Me parece que no me creyeron del todo», finalizó el diálogo el empresario.

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