18 de marzo 2009 - 00:00

Empresas no venden dólares (toman más créditos con bancos)

Empresas no venden dólares (toman más créditos con bancos)
Para no liquidar divisas, las empresas están recurriendo de manera creciente al crédito bancario. La línea de adelantos en cuenta corriente es el único rubro que presentó una suba significativa (nada menos que un 10,7%) en lo que va de 2009. La explicación que dan las entidades no deja margen para la duda: «Las compañías prefieren apostar a la suba del dólar y hasta ahora les salió bien. Para conseguir los pesos que precisan para su actividad cotidiana prefieren endeudarse, en vez de salir a liquidar divisas».
Los adelantos en cuenta corriente terminaron en $ 15.000 millones a fines de 2008, luego de varios meses de estancamiento o leve caída. Pero el repunte comenzó a principios de 2009 y se hizo todavía más marcado el mes pasado. La demanda de las compañías, en particular las exportadoras, llevó esta línea a crecer por encima de los $ 17.000 millones, es decir un incremento de más de $ 2.000 millones. En los primeros días de marzo (los últimos disponibles oficialmente) se nota una leve baja, pero responde más bien a cuestiones estacionales típicas de principios de mes. En cambio, otras líneas crediticias muestran caídas en lo que va de 2009 o, como mucho, estancamiento (ver gráfico).
Como la cotización del dólar subió casi un 6% en lo que va del año, la apuesta de las compañías resultó exitosa: financiarse en pesos cuesta hoy alrededor del 20% anual para compañías de primera línea (o sea alrededor del 1,5% mensual). De esta manera, consiguieron una clara ventaja financiera y, al mismo tiempo, atesoraron dólares.
Inevitable
De no haber recurrido a esta operatoria, hubiese resultado inevitable vender esas divisas para hacerse de pesos y aplicarlos a capital de trabajo (pago de sueldos, impuestos, etc). «Sin exagerar, podemos decir que casi el 100% de los adelantos otorgados fueron para empresas que necesitaban pesos, pero optaron por no vender sus dólares», aseguró el gerente financiero de una entidad local.
Los exportadores tienen un régimen relativamente flexible para liquidar sus divisas. Según dispone el control de cambios, en general el plazo oscila de seis meses a un año. Por eso, el sector privado optó por aprovechar al máximo esta flexibilidad. Si bien el sector privado tiene férreos controles que en la práctica impiden comprar divisas (además hay un límite de u$s 2 millones mensuales), la salida es atrasar todo lo posible la liquidación.
«Tranquilamente el Banco Central podría acortar los plazos para el ingreso de dólares al sector exportador. Pero generaría una lectura negativa entre los inversores y, por ende, más nerviosismo. Por eso, se optó por seguir maniatando la demanda con mecanismos informales», aseguran en la City.
Para el Gobierno resultaría clave que ese stock de dólares en poder de los exportadores ingrese lo antes posible al mercado. Una alternativa sería provocar una baja abrupta del dólar, tal como sucedió en junio del año pasado. Pero con la actual turbulencia mundial y el clima preelectoral ya instalado resulta impensable y, en verdad, impracticable, semejante paso.

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