28 de agosto 2012 - 00:00

En 10 años provincias resignaron $ 104.000 M

Actualmente, la masa de fondos tributarios o de rentas generales que financia las actividades de ANSES se compone de un 15% de la masa tributaria coparticipable conocida como precoparticipación, a la que se suman porciones de impuestos coparticipables como IVA, Ganancias, Bienes Personales, Combustibles, y también no coparticipables, como el caso del Monotributo y Adicional sobre Cigarrillos.

En conjunto, los impuestos representan casi el 40% de los ingresos totales del organismo. Haciendo el cálculo preciso se llega a que el 24% del total de ingresos de la ANSES es aportado por las provincias a través de resignación de coparticipación que anualmente deberían recibir. En efecto, el Tesoro Nacional estaría aportando el 16% de los ingresos de ANSES.

El tema más saliente en la actualidad tiene que ver con la precoparticipación del 15%. En 1992 se firmó el acuerdo entre el Gobierno nacional y los Gobiernos provinciales. Con relación al régimen de coparticipación, la disposición más importante fue la de permitir al Estado nacional la retención del 15% de la masa coparticipable bruta para atender el pago de las obligaciones previsionales nacionales y otros gastos operativos, más una suma fija mensual de $ 43,8 millones, para ser distribuida entre los Estados provinciales suscriptores del convenio, con el objeto de cubrir desequilibrios fiscales.

El traspaso de los aportes de los afiliados a las administradoras de fondos privados (AFJP) a la Nación, o reestatización de la seguridad social, a fines del año 2008, conlleva que estas resignaciones de recursos fiscales que realizan el Tesoro nacional y las provincias hayan visto erosionada en gran parte su principal justificación original, que era la de cubrir los déficits de financiamiento del sistema de seguridad social, evidentemente agravados desde 1994 con la cesión de los aportes hacia las administradoras de fondos privadas.

Con la presión tributaria en los elevados niveles en que se encuentra, los montos en juego son también elevados. Contabilizando solamente la precoparticipación del 15%, en los últimos 10 años las provincias resignaron una cifra cercana a los $ 104.000 millones (contabilizados a valores corrientes de cada año). Específicamente, entre 2009 y 2012 resignarían $ 69.000 millones corrientes.

Para tener una idea de magnitud relativa, puede decirse que el déficit provincial del conjunto, que puede llegar a ser de $ 30.000 millones este año (si el gasto provincial creciera este año a una tasa del 30%), sería cubierto casi en un 80% solamente por medio de los fondos que resignarán a través de la precoparticipación del 15%.

Desde el otro lado, puede apreciarse que la resignación de recursos que hicieron en 2011 fue muy cercana (un 86%) al excedente que tuvo ANSES ese año. Para 2012 es posible que las provincias resignen en total cerca de $ 24.300 millones, prácticamente el mismo valor (un 97%) que el excedente esperado para ANSES, que se estima ronde los $ 25.000 millones.

Sin duda, la precoparticipación del 15% aportada por las provincias es significativa desde el punto de vista de su propio financiamiento para llevar a cabo sus actividades de gasto, y podría revertir sus actuales estrecheces fiscales en caso de ser restituida; pero claramente también lo es para las finanzas públicas del nivel nacional desde el punto de vista del excedente de ANSES. La desaparición de esta parte del financiamiento tributario de la seguridad social implicaría la desaparición del excedente de ANSES, pilar del superávit primario del sector público no financiero durante los últimos años. Se está ante un claro problema de juego de suma cero, ya que menos déficit para uno implica más déficit para otro. La puja, para quienes deseen sostenerla, será importante. Lo deseable sería iniciar una amplia discusión del federalismo fiscal argentino, que busque encontrar los equilibrios necesarios y cumplir con pautas básicas de desarrollo sostenible de la Nación.

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