25 de octubre 2012 - 00:00

En camino hacia lo peor

En camino hacia lo peor
Ante la confusión -intencionada o por ignorancia- que hay con el tema de la autorregulación de los mercados, es bueno aclarar que a fines de 2011 (FIBV) el 22 por ciento de las principales cotizantes del mundo listaba en mercados altamente autorregulados (un organismo privado independiente ejerce el primer poder de sanción: EE.UU., Canadá, Japón y Colombia, etc.), con una capitalización equivalente al 44 por ciento del total mundial, comprendiendo el 57 por ciento del volumen que se negocia en todo el planeta (estos valores trepan aún más si sumamos mercados no desmutualizados como el Bovespa, donde la autorregulación de todo el sistema sigue en manos de los intermediarios, y las autoridades estatales sólo cumplen un rol de supervisión).

La realidad es que la evidencia no sugiere que los reguladores estatales (comisiones de valores) sean mejores que los privados (entidades autorreguladas), y, por el contrario, existen fuertes indicios de su ineficacia, obsecuencia hacia el poder de turno y burocratización.

Tal vez por esto la OICV, en inglés IOSCO, la Organización Internacional de Comisiones de Valores -lo de Cajas de Valores es un error-, a pesar de que en el punto 7.6 de sus principios establece que «el régimen regulador deberá hacer un uso apropiado de las organizaciones autorregulatorias», condona los abusos de sus miembros sobre el sector privado y la injerencia político-partidaria en el manejo de las entidades reguladoras, negándose a realizar cualquier estudio comparativo sobre los resultados obtenidos por sus integrantes en pos de la transparencia y el crecimiento de los mercados.

Ayer, el Dow cedió un 0,19 por ciento; perdió un 3,5% en cuatro ruedas, al cerrar en 13.077,34 puntos (mínimo en siete semanas). ¿Hace falta alguna explicación que no hayamos dado?

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