1 de agosto 2013 - 00:00

“En este proyecto el arte no es un fin, es un medio”

Música para el Alma surgió en Buenos Aires por iniciativa de Bergero, cellista de la Orquesta Estable del Colón, y hoy cientos de músicos de orquestas y coros de varias provincias tocan gratuitamente en hospitales, escuelas especiales, cárceles, neuropsiquiátricos y otros.
Música para el Alma surgió en Buenos Aires por iniciativa de Bergero, cellista de la Orquesta Estable del Colón, y hoy cientos de músicos de orquestas y coros de varias provincias tocan gratuitamente en hospitales, escuelas especiales, cárceles, neuropsiquiátricos y otros.
Solidario, gratuito e independiente: bajo esas tres premisas nació el proyecto Música Para el Alma (MPA), que nuclea a centenares de profesionales de orquestas y coros decididos a llevar su música a quienes atraviesan situaciones críticas y tienen pocas o nulas posibilidades de acceso a ella. Surgido en la ciudad de Buenos Aires, el movimiento ya cuenta con filiales en Neuquén, Mendoza, Córdoba, Salta y Misiones y continúa expandiéndose. Hospitales de niños y adultos, escuelas de educación especial, comedores, asilos, institutos neuropsiquiátricos y otros son los escenarios donde sin divismos de por medio y en forma desinteresada los instrumentistas y cantantes que voluntariamente se suman a Música para el Alma despliegan fragmentos de óperas, oratorios, sinfonías, bandas sonoras de películas y piezas populares, ante personas que en algunos casos tienen a través de ellos un primer contacto con la música en vivo. En este marco, el lunes pasado se produjo la primera presentación de Música Para el Alma en una cárcel: cincuenta y dos músicos brindaron un concierto con obras de Verdi, Mozart, Bizet, HTMndel, Brahms, Mancini, Morricone, Mores y otros en el gimnasio del Complejo Penitencial de Mujeres de Ezeiza. Dialogamos con Jorge Andrés Bergero, violoncellista de la Orquesta Estable del Teatro Colón, creador y principal impulsor del proyecto.

Periodista: ¿Cuál es el origen de Música Para el Alma?

Jorge Andrés Bergero:
Todo surge a raíz de la historia de mi pareja María Eugenia Rubio, flautista profesional, que atravesando una enfermedad muy difícil comenzó a ir a la Fundación Salud, donde nos dieron herramientas para transformar este proceso doloroso en que cada día era una tortura en algo positivo que nos permitía hacer muchas cosas. Ella propuso tocar para gente que estaba pasando por lo mismo y otros amigos del Colón se sumaron para tocar en este lugar, allí surgió el nombre Música Para el Alma y descubrimos que había que buscarle un "para qué a todo eso. Eugenia falleció en diciembre del 2011 pero su mensaje de paz está en cada concierto que nosotros damos, su misión fue un despertar para mí y para mucha gente. Todo esto es un homenaje a ella.

P.: ¿Cómo explica la rápida expansión del proyecto?

J.A.B.:
Hay una fuerza que me trasciende, ganas de mucha gente de entregar lo que hace desde un lugar distinto de lo meramente profesional. A veces hace mucho tiempo que uno está tocando en un teatro o una orquesta con una recompensa artística muy linda pero el tipo de conexión que se establece en los lugares a los que llevamos Música Para el Alma no tiene comparación. Vale mucho la improvisación, no musical sino respecto de la energía. Las situaciones lo llevan a uno a dejar de lado los miedos y las barreras que nos impone la mente. Acá la música no es un fin: es un medio.

P.: Se trata de oyentes que tienen una necesidad distinta de quien asiste a un concierto, una ópera o un ballet.

J.A.B.:
Exactamente. Yo siempre pienso en las presentaciones en el Colón, donde muchas veces suenan celulares, o donde la gente disfruta pero no está conectada con la música en un ciento por ciento. En un hospital de Salta por ejemplo estábamos terminando el concierto y se escuchaba el llanto de un chiquito. Con la autorización necesaria entré con la soprano Laura Rizzo a la sala donde estaba, cantamos para él, el llanto seguía pero era menos desesperado. Yo empecé después a hacer unos sonidos no convencionales con el cello y a hacer bromas, y logramos entrar en confianza con este chico, que en muy poco tiempo pasó de ese estado de angustia a una conexión muy bella con nosotros. La música va más allá del estado por el que uno pueda estar pasando y lo conecta con algo más profundo.

P.: ¿Qué fenómenos observa por parte de los músicos en estas presentaciones?

J.A.B.:
La alegría que la música genera en los oyentes repercute en los que la hacemos y nos dan ganas de repetir estas presentaciones y de contarle a todo el mundo de este fenómeno y lo que éste motiva en el otro. Dentro del proyecto está la idea de que se expanda todo lo posible. En Argentina hay muchas provincias con sus orquestas así que es algo fácilmente replicable.

P.: ¿De qué manera se organiza la convocatoria?

J.A.B.:
En nuestra página web, www.musicaparaelalma.org, hay un formulario donde cada uno puede inscribirse. Una vez que tenemos una institución seleccionada hacemos una convocatoria por mail a los inscriptos y cuando sabemos con qué quorum contamos vamos organizando el concierto. Por lo general las presentaciones son los lunes ya que es día de descanso en el Colón y permite la participación de una gran cantidad de colegas a los que se suman músicos de otros organismos, pero también hemos tocado en diferentes días de la semana. Hoy somos más de trescientas cincuenta personas en la Ciudad de Buenos Aires y más de mil en el interior, y es algo que no tiene techo. A veces podemos reunir una gran orquesta y sumar un coro, otras veces va un cuarteto de cuerdas, incluso he ido yo solo a tocar el cello.

P.: ¿Qué diferencia a MPA de otras experiencias de música solidaria en instituciones?

J.A.B.:
A veces uno ve orquestas o coros tocando y cantando en hospitales, cárceles, etcétera, pero están llevados por la institución a la que pertenecen, entonces el espíritu no es el mismo porque tal vez el músico ese día no tenía ganas de ir a tocar o cantar. En MPA cada individuo decide donar su tiempo y su trabajo por conciencia y sin obligación por parte de nadie, está completamente presente y con ganas de dar. Es una diferencia sutil pero esencial, y que además es la clave de que esto se esté expandiendo tan rápidamente: no hay dinero de por medio, no hay obligación, entonces no hay nada que pueda trabarlo. La energía está, el proyecto simplemente genera la conexión.

P.: ¿Hay intención de ampliarlo a otras disciplinas?

J.A.B.: Por supuesto. El año pasado tocamos en el Hospital Borda y algunos de los músicos que fueron habían tocado en la película "Hombre mirando al sudeste" de Eliseo Subiela. Él se conmovió mucho con nuestro proyecto, a partir de encuentros con él conocí al actor Ariel Di Croce, que lleva adelante una iniciativa similar desde el teatro, y se sumó a nuestra presentación en el Hospital Garrahan. También tenemos armado el guión de un concierto solidario, que permite sumarse a cualquier actor o actriz de otros puntos de la Argentina donde se realice una presentación de MPA.

Entrevista de Margarita Pollini

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