Una de las cosas que deja el visitar -preferentemente lo menos posible- el mundo de los blogs, es que permite revisar ideas propias y ajenas. Este lunes, leímos una mediocre "Historia del dinero en 5 minutos" (mucho "copy-paste", y demasiada ignorancia no merecen el espacio para rebatirla) y "Un mundo de tasas colapsadas por siempre" cuyo contenido podemos objetar o no, pero lo que no podemos soslayar es la última línea: "Moraleja: nunca luchar contra los (bancos) centrales". La idea que la tasa de interés afecta las decisiones de los inversores la desarrolló, -partiendo de Keynes- J. Tobin en su teoría de selección de carteras (Preferencias de liquidez como comportamiento hacia el riesgo, 1958). Para lo que nos ocupa: cuando las tasas bajan, los inversores prefieren las acciones y viceversa; ¿y quién controla las tasas?: los bancos centrales. Puliendo algo más el concepto diríamos que un menor costo del fondeo implica más chances de inversión y por lo tanto expectativas más favorables sobre las empresas. En los últimos tiempos R. Rigobon y B. Sack (El impacto de la política monetaria en el precio de los activos, 2004; período 1994-01) concluyen que el incremento de las tasas de corto plazo de la Fed resulta en una caída del precio de las acciones. Al año siguiente Ben Bernanke y K. Kuttner (¿Qué explica las reacciones del mercado accionario a la política de la Reserva Federal?; para 1989-02) afirman que una merma sorpresiva de 25 puntos básicos en la tasa de Fed Funds se asociaba con un incremento del 1% en los precios de las acciones. Este último punto es especialmente importante porque es la base de la actual política expansiva de los bancos centrales, que buscan inflar el precio de las acciones para que, vía efecto riqueza, ellas impulsen el resto de la economía. Esto lo refrendó Bernanke al anunciar el QE2: "Resumiendo, la compra masiva de activos debe impulsar el crecimiento económico a través de un menor costo de los préstamos y precios de las acciones más altos". Seguimos el lunes. De mano de las empresas cíclicas y el buen balance de Cisco, el cese de fuego en Ucrania y la suba del precio del petróleo, el Dow avanzó ayer el 0,62% a 17.972,38 puntos.
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