8 de abril 2009 - 00:00

En Irak, ratificó Obama la retirada

Barack Obama fue efusivamente recibido por los soldados estadounidenses destacados en Bagdad. El presidente demócrata instó a los iraquíes a hacerse cargo de su futuro en paralelo a la prometida retirada militar norteamericana.
Barack Obama fue efusivamente recibido por los soldados estadounidenses destacados en Bagdad. El presidente demócrata instó a los iraquíes a hacerse cargo de su futuro en paralelo a la prometida retirada militar norteamericana.
Bagdad - El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó ayer ante las tropas estadounidenses en Irak, donde realizó una visita sorpresa, que llegó el momento de que los iraquíes asuman la «responsabilidad» en su país y confirmó que la retirada de la coalición internacional se efectuará antes de 2011. Apenas llegó a Irak procedente de Turquía, el presidente norteamericano fue trasladado a Camp Victory para reunirse con los soldados norteamericanos y con el comandante general, Ray Odierno. El mandatario indicó que el retorno de los militares a EE.UU. está vinculado con que Irak se convierta en un país estable y no en un «refugio para terroristas». «Mientras yo esté en la Casa Blanca tendrán todo el apoyo necesario», agregó Obama a las tropas.

El presidente aludió a los últimos atentados, que dejaron más de cuarenta muertos en Bagdad en dos días, y aseguró que, pese a todo, «mantenemos nuestra resolución y nuestro compromiso». «No debemos distraernos porque hemos hecho enormes progresos colaborando con el Gobierno iraquí durante los últimos meses», explicó.

Obama se reunió con Odierno y con sus colaboradores y luego mantuvo una conversación con el premier iraquí, Nuri al Maliki, a quien le señaló que su país no tiene reivindicaciones de territorio o sobre los recursos» locales. Asimismo, el mandatario estadounidense habló por teléfono con el presidente, Jalal Talabani.

La visita del presidente estadounidense a Irak es la primera desde su llegada a la Casa Blanca y su tercera en dos años. Se produce después de que se haya registrado un aumento de la violencia en el país árabe.

El lunes estallaron seis coches bomba en barrios de mayoría chiita en Bagdad y como consecuencia murieron 34 personas y 130 resultaron heridas. Ayer se repitió un atentado similar en la misma zona, y al menos ocho iraquíes perdieron la vida.

La posibilidad de que Obama se desplazara a Bagdad desde Estambul se había rumoreado desde hace varios días entre la prensa que acompañaba al presidente en su gira por Europa.

Inicialmente se había considerado la posibilidad de que el desvío tuviera como destino Afganistán, aunque, según explicaron fuentes de la delegación, se optó por Irak por su proximidad con Turquía y por la necesidad de tratar con las autoridades locales «soluciones políticas» para lograr progresos en el país.

Expertos temen que los recientes avances en seguridad se reviertan si las facciones iraquíes no ceden en temas como compartir más equitativamente los ingresos del petróleo y dar a los árabes sunitas, que forman el centro de la insurgencia, mayor participación en la vida política.

El Gobierno liderado por chiitas, que incluye a la minoría kurda y a árabes sunitas, hizo algunas reformas pero ha fracasado en alcanzar acuerdos en asuntos políticos importantes.

Funcionarios iraquíes dijeron que ambos lados acordaron en sus reuniones con Obama que los avances en seguridad debían ser igualados por el progreso en acuerdos políticos. «Irak es un país importante, y depende de líderes políticos para su administración hacia la prosperidad y el desarrollo en una forma civilizada», dijo en un comunicado el consejo presidencial de tres miembros, liderados por el presidente Talabani, un kurdo, tras reunirse con Obama.

Agencias ANSA, Reuters, EFE, AFP y DPA

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