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En la crisis, se venden más hamburguesas
Mientras cierran restoranes por docenas, las cadenas de «fast food» vieron crecer sus ventas en el verano y siguen ampliándose.
Según fuentes del sector, los que más se beneficiaron con el aumento de comensales fueron los locales ubicados en los shopping centers. A contramano de lo que sucede con los de indumentaria, que se quejan por la caída en las ventas, los patios de comida de los centros comerciales se llenan y hasta hay largas esperas para comprar y conseguir mesa. Es que mirar vidrieras sigue siendo un entretenimiento gratis, y en los patios de comida se puede comer por menos de $ 20, un precio por el que difícilmente una pareja pueda tomar un café en Recoleta o Palermo Hollywood.
«Hasta ahora la crisis nos benefició», aseguró a Ambito Financiero Pablo Jaratz, director regional de Marketing de Fast Food Sudamericana, la empresa licenciataria para la región de la cadena Burger King. Para el ejecutivo, la crisis es una gran oportunidad para conquistar nueva clientela.
Ejemplo
Asegura que la experiencia de 2002 fue un ejemplo ya que ese año, dice Jaratz, a diferencia de lo que ocurría con la mayoría de las industrias, las cadenas de fast food prácticamente no cerraron sucursales, pese a que sus precios aumentaron con la devaluación. «Creemos que seguiremos ganando clientes porque los argentinos no cancelan sus salidas, las economizan. La comida rápida es una alternativa para las familias que quieren comer afuera y hoy no pueden pagar un restorán», asegura.
Desde Mostaza, su competidora nacional, coinciden: «Por la crisis muchos consumidores no se fueron de vacaciones. Esto hizo que en enero y febrero, dos meses tradicionalmente bajos para el consumo de fast food, las ventas crecieran y superaran ampliamente a las alcanzadas en el verano de 2008», explicó Patricia Jullier, gerente de marketing.
Para aprovechar el cambio en el comportamiento de los consumidores, todas las cadenas fast food lanzaron al mercado promociones y cupones de descuentos. Además, la mayoría ya incorporó a su oferta un menú económico, con productos que se adquieren por $ 4. «La idea es ofrecer alternativas que se ajusten a los diferentes bolsillos y retener a los clientes más afectados por el enfriamiento de la economía», dijo Jaratz.
A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los sectores, en el de fast food aseguran que no piensan achicar presupuestos ni cerrar locales de venta al público. Por el contrario, las cadenas consultadas dicen que no frenarán sus inversiones y seguirán con las aperturas previstas.
«Continuaremos con el plan de expansión iniciado en 2008 y abriremos en los próximos meses 11 locales más», sostuvieron desde Mostaza. Lo mismo explicaron desde Burger King, que acaba de inaugurar un nuevo punto de venta en la avenida Corrientes y abrirá en un mes otro en Olivos. «Mantendremos el mismo ritmo de aperturas que el año pasado, de un local cada mes y medio, cada uno con una inversión promedio de $ 3 millones», dijo Jaratz.
Lamentablemente, por razones que no fueron explicadas, McDonald's declinó responder a las preguntas de este diario, lo que podría hacer pensar que a «Ronald McDonald» no le está yendo tan bien como a su competencia.


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