27 de julio 2009 - 00:00

“En nuestro país, lo foráneo sigue teniendo privilegio”

Una extensa sociedad artística: Pepe Cibrián junto con Ángel Mahler, también músico de su nuevo trabajo «30 días».
Una extensa sociedad artística: Pepe Cibrián junto con Ángel Mahler, también músico de su nuevo trabajo «30 días».
Mañana a las 20, Pepe Cibrián y Angel Mahler reabrirán el Multiespacio Los Angeles con el estreno de su nueva comedia musical, «30 días», que inaugurará la sala del primer piso, llamada Ana María Campoy (de 240 butacas), y que fue bautizada de esa forma como homenaje a la madre del director. El nuevo complejo teatral, ubicado en Corrientes 1764 (donde antes funcionaba el clásico cine de la Disney) cuenta con otras dos salas de aproximadamente 100 y 360 localidades.

«En lugar de tirar abajo el edificio para hacer un estacionamiento, tres personas que de dinero decidieron construir estas salas. Hoy en día es bastante atípico, porque además no es gente de teatro», señala Cibrián.

Periodista: ¿Por qué no se quedó con la sala más grande?

Pepe Cibrián: Me la ofrecieron, pero yo preferí esta otra porque me pareció más cálida para un espectáculo como éste. «El escenario es chiquito», me advirtieron. Pero no es así. Para mí, no hay sala chica sino está llena. A las funciones habituales vamos a sumarle una de prueba los miércoles a las 15 con entradas populares.

P.: ¿A qué se debe su giro hacia la comedia intimista?

P.C.: Escribí esta obra hace 3 años, en medio de una depresión muy grande. Sin embargo, es una comedia divertida y con un final inesperado que habla del miedo a vivir y del miedo a morir. Pese a que la escribí en un momento muy duro tiene mucho humor.

P.: ¿Tiene más peso el texto en este caso?

P.C.: Sí, aunque también hay varias canciones. Es como un musical ortodoxo, en la línea de «Mi bella dama», pero sin tanto despliegue de coreografía. Como ocurre con los auténticos musicales tiene más peso el texto.

P.: ¿Qué pasó con «Otelo», su estreno más reciente?

P.C.: Tuvimos que interrumpir la gira por la gripe A pero ahora la retomamos. En agosto «Otelo» va a Paraguay y sigue hasta septiembre, después vuelve a El Nacional, por dos meses. Mientras tanto empiezo a ensayar una nueva versión de «Las mil y una noches» para debutar en enero, en El Nacional, con el mismo trío que la estrenó, Claudia Lapacó, Juan Rodó y Georgina Frère. Hicimos cambios que entusiasmaron a Claudia. Tiene la ilusión de un niño y es muy pasional. Los artistas en serio son así: trabajan a fondo y llegan antes que nadie a los ensayos. El divismo lo ponen en el escenario, el único lugar donde hay que ser divo.

P.: Por sus elencos pasaron artistas del musical argentino. ¿Qué siente cuando algunos ellos triunfa internacionalmente, como Elena Roger, que hizo de pueblo en el «Jorobado de Notre Dame 2» y ahora recibe elogios de todos por la «Piaf»?

P.C.: Es lindo verlos crecer. En «Piaf», además de Elena Roger, también está Julia Calvo, que empezó conmigo haciendo «Calígula» y después fue la protagonista joven de «George Sand», en el Metropolitan. De golpe todo el mundo habla del triunfo de Elena Roger en Londres y ya sabemos que en nuestro país siempre se privilegia lo foráneo. Porque si ella hubiera triunfado en México seguramente no tendría la misma repercusión. Y si en lugar del premio Olivier hubiera ganado el Quetzalcoatl no la saluda ni su padre. Y esto va más allá de su talento, porque ella es genial, no cabe duda. Pero entiendo lo importante que es ganar un premio en Inglaterra, la cuna del teatro. Implica un reconocimiento muy importante porque se compite con figuras prestigiosas. Es como ganarse un Nobel. Me alegré mucho cuando ella me mandó el e-mail con la noticia de su triunfo.

P.: ¿Pero a usted el éxito lo tiene sin cuidado?

P.C.: Mi madre siempre me decía: «estar en la cresta de la ola es un grave error; hay que ser ola. Entonces, se sube y se baja sin que sea una catástrofe». Hay mucha gente que no está preparada para eso, artistas que tienen mucho éxito y el día que les baja un poco no saben qué hacer. ¡Yo estoy acostumbrado a tanta lucha a lo largo de mi carrera! Por supuesto, deseo que cada uno de mis espectáculos sea un exitoso, pero ahora voy a hacer algo que nunca he hecho: estrenar e irme de viaje. Me voy a descansar a Europa durante un mes. En Londres quiero ver el «Hamlet» que está haciendo Jude Law que justamente se representa en el mismo teatro en el que trabajó Elena.

P.: ¿Cómo va a ser la apertura del Multiespacio Los Angeles?

P.C.: Vamos a acompañar la inauguración con la muestra de algunos vestuarios que utilizó mi madre. Cuando me ofrecieron ponerle su nombre a la sala del primer piso me pareció un gesto muy justo. Creo que a todas las figuras señeras de nuestro teatro habría que dedicarles una sala.

Entrevista de Patricia Espinosa

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