5 de junio 2009 - 00:00

En show de la UOM, Kirchner atacó con dureza a Techint

Néstor Kirchner secretea con Juan Belén, adjunto de la UOM y de la CGT, ante la sonrisa de Daniel Scioli. Adelante, Florencio Randazzo.
Néstor Kirchner secretea con Juan Belén, adjunto de la UOM y de la CGT, ante la sonrisa de Daniel Scioli. Adelante, Florencio Randazzo.
Néstor Kirchner citó como fuente a su esposa, la Presidente: «Hoy a la mañana, Cristina me dijo no podía ser que un grupo retiró 6 millones de dólares para pagar dividendos a sus ejecutivos, pero les debe u$s 27 millones en salarios a sus trabajadores de San Nicolás».

En principio, no mencionó al holding. Le duró cinco segundos: cuando se refirió a San Nicolás optó, de inmediato, por blanquear que hablaba de Siderar, la firma del grupo Techint, a la que operarios le reclaman el pago de «premios» adeudados por rentabilidad.

Fantasma

Ese demanda, que estalló en un cruce violento frente al edificio Catalinas, la encara la UOM gremio que ayer montó un show para respaldar la candidatura de Scioli y que, semanas atrás, agitó en San Nicolás el fantasma de la nacionalización de Siderar.

La de ayer, en boca de Kirchner, fue la segunda avanzada oficial sobre el grupo que encabeza Paolo Rocca. La semana pasada, bajo el fuego de la estatización de Hugo Chávez de tres firmas de Techint, Cristina de Kirchner cuestionó que el pago de 400 millones de pesos por Sidor se haya depositado en un banco europeo.

Ayer, el ex presidente-candidato se movió en la misma línea: acusó al holding de repartir ganancias entre sus ejecutivos pero demorar el pago de premios a los trabajadores de Siderar. Sin demora, Techint refutó la afirmación hecha por el patagónico (ver aparte).

Como invitado top al show de la UOM, escoltado por Antonio Caló y Juan Belén, uno y dos de los históricos «meta», Kirchner protagonizó otro capítulo de la novela Gobierno vs. Techint. La empresa, el martes, hizo su movimiento: usó el Congreso para castigar a Chávez y, de rebote, a los Kirchner.

Otro dato, sobre el que ayer informó Ámbito Financiero, sumó inquietud en la Casa Rosada: la pretensión de Techint de constituir un foro en defensa de la industria nacional, del que participen los más relevantes dirigentes de la oposición, lo que le daría un inocultable aire anti-K.

Una frase de Kirchner pareció, ayer, configurada en torno a esa jugada: «Cuando los trabajadores piden aumento de salarios, se dice que se pone en riesgo el modelo; cuando los empresarios se reparten ganancias, se dice que se está defendiendo la industria nacional».

Coro

Por eso, el «ejército» de la UOM -2.000 delegados de empresas de la Capital y el conurbano- recibió a Kirchner con un coreo dirigido a Techint: «Aumenten los sueldos...», decía el primer tramo de una frase que luego se vuelve de mal gusto.

La tropa de los «meta», que tuvieron su exclusiva con Kirchner -fue expresamente excluido del acto Hugo Moyano-, se paró además como custodia del Gobierno al prometer defender a Cristina de Kirchner.

Como anfitrión, «Cacho» Álvarez saludó, Caló reforzó su alineamiento K, Daniel Scioli recordó a Augusto Timoteo Vandor. Kirchner, de campaña, flanqueado por Florencio Randazzo y Carlos Tomada, repitió el rap de los dos modelos que compiten el 28 de junio.

Ese fraserío, conocido, se diluyó debajo de los aprestos belicosos contra Techint, batalla de la que ayer Kirchner se puso al frente. De paradigma del modelo argentino que fue invocado, en otros tiempos por el patagónico, ahora el holding de Rocca parece el emblema del antimodelo.

Alguno de los dos cambió.

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