5 de agosto 2010 - 00:00

En un mercado chico, el consenso es fácil

En un mercado chico, el consenso es fácil
Tres meses atrás, el temor era que los precios se dispararan, pero las cosas han cambiado y ha venido creciendo la idea que puede llegar a ocurrir exactamente lo opuesto, es decir, que entremos en un proceso deflacionario. El tema no es intrascendente, ya que modifica diametralmente la estrategia de inversión de largo plazo. De hecho, varios pesos pesado están ajustando sus carteras para al último de estos dos escenarios, reaccionando a la caída que tuvieron los precios mayoristas en mayo y en junio (0,2% y 0,1%, respectivamente), al potencial incremento de la desocupación (el consenso habla de que mañana se anunciaría que trepó al 9,6% en julio) y a la menor chance de que la Fed suba sus tasas de referencia. Si bien la economía real será la que determine lo que sucederá con los precios, no podemos soslayar el fuerte incentivo que tiene el Estado para buscar una salida al problema de una deuda excesiva a través de la inflación (esto lima el costo de la deuda, mientras la deflación la aumenta) versus una suba de impuestos. Mientras tanto, el mercado parece seguir mirando sólo el cortísimo plazo (parece, porque los menos de 980 millones de acciones transadas ayer sugiere que son muy pocos los interesados -en su mayoría, profesionales- en el presente) y así podemos ver que el Dow avanzó un 0,41%, a 10.680,43 puntos. La excusa más escuchada para justificar la suba tuvo que ver con el informe ADP de empleo y con la expansión del sector servicios medida por el índice ISM (54,3 puntos en lugar de 53), a lo que podemos sumar los buenos balances de Priceline, Pulte, Time Warner, etc., y los anuncios de que Barnes & Nobles está buscando comprador y que Goldman escindiría sus operaciones de cartera propia.

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