18 de diciembre 2009 - 00:00

En verano, el deporte se practica en el río

En verano, el deporte  se practica  en el río
Al cruzar el río Luján e ingresar en la primera sección de islas, la pesada carga de la gran ciudad queda atrás. Los remos pueden pesar un poco a los músculos no acostumbrados, pero el verde de la vegetación, el murmullo del agua y el aroma del río contrarrestan el efecto, vigorizando los sentidos y el estado de ánimo. Y una nueva energía recorre el cuerpo y la mente, conformando la experiencia sensible que suele darse al ingresar al Delta del Paraná para iniciarse en una travesía sobre botes o kayaks.

Este rumbo es cada vez más elegido por porteños que quieren distender su estilo de vida y no dudan en tomar clases para amigarse con los remos sin importar la edad ni la experiencia previa. Con el denso clima de verano instalado en Buenos Aires, la idea parece inmejorable para un fin de semana. Éste es el pensamiento inicial de muchos que, finalmente, terminan tomando la actividad como algo más que un pasatiempo de domingo.

Claro que estos deportes no se limitan sólo al uso de remos, sino que se extienden a disciplinas algo más complejas, pero también accesibles por medio del aprendizaje, como el esquí acuático, el wakeboard o los deportes de vela desde el windsurf hasta cursos de timonel para poder manejar veleros por el Río de la Plata interior. La experiencia acuática abarca también al aire, con el kitesurf, deporte nuevo y más arriesgado, pero que gana fanáticos en todo el mundo.

El río es el gran escenario. Pese a habitar en una ciudad que le da la espalda, los porteños hace un tiempo que están redescubriendo las aguas del Río de la Plata y del Paraná. En el delta, en el partido de Tigre, se encuentra el grueso de los clubes de remo y las escuelas que además suman el kayak y el wake. Sobre la costa del Río de la Plata, la zona de Acassuso y San Isidro concentra las escuelas de deportes de vela y kite. En el Sur, la propuesta es más limitada, pero en Quilmes y Ensenada se encuentra un par de escuelas de windsurf.

Tanto en remo, sobre tablas, con vela o por aire, es muy variado el tipo de personas que se inician. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos se reparten en proporciones iguales. También se inician familias enteras. En gran medida llegan sin conocimientos y disfrutan mucho del costado social que tienen estas actividades. En el caso del remo las escuelas han encontrado la veta organizando salidas grupales que generan gran integración y, en el mejor de los casos, hasta nuevas parejas. Tras superar el primer nivel de aprendizaje, una gran cantidad de alumnos continúa con la actividad en forma regular, alquilando o comprando nuevos equipos, y sumando a sus familias, amigos o pareja.