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ENIGMAS: Los silencios del señor Caló

Hombre de pocas palabras, el"Tano" Calóse enredó cada vez que se animó a saltar el cerco autoimpuesto del silencio. Pero también cuando eligió callar, como el día en que faltó a la convocatoria a la Casa Rosada para una audiencia conCristina de Kirchner, en julio pasado, en los prolegómenos de la que sería su consagración tres meses después como secretario general de la versión oficialista de la CGT. Adujo "vacaciones programadas".
¿Mal paso o desorientación calculada? Su desapego a ser considerado "oficialista" y su vocación por cultivar juego propio, que le reconocen incluso sus enemigos, lo indujeron a llevar a cabo un paro de metalúrgicos mientras se discutían las paritarias de su sector este año y se negociaba la jefatura del sector no moyanista de la CGT.
La comunicación, sin embargo, no es su fuerte.dirigentes de los sectores que lo encaramaron al frente de la nueva central obrera dan cuenta de ello. Apenas le conocen la voz los "gordos" de los grandes gremios de servicios, de cuyas intrigas Caló recela demasiado; dialoga lo mínimo con los "independientes" más alineados con el Ejecutivo, y que terminaron por volcar la balanza a su favor en el congreso de Obras Sanitarias del 3 de octubre pasado, y acaso conversa de vez en cuando con otro "Tano", el taxistaOmar Viviani, que lidera el grupo de exaliados deHugo Moyano nucleados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino.
En los tres sectores el diagnóstico es común: bastaría con queCristina de Kirchner desatendiera las demandas sindicales por un par de meses más para que terminen de soltarle la mano.
Con los periodistas no le fue mejor hasta ahora. El mismo día en que asumió en la central sindical cometió la osadía de avalar la protesta que entonces llevaba a cabo personal de Gendarmería y Prefectura por sus salarios. Una ráfaga de la jefa de Estado al teléfono minutos después lo obligó a una desmentida.
Bajo la premisa de que era hora de que tomara el control de sus palabras, el viernes 19 de octubre reunió a cronistas para una charla que debía cumplir la condición de la más estricta reserva. En la hora que duró la conversación hizo un veloz repaso de la actualidad política, se declaró desconocedor por completo de la ley de medios y de las consecuencias del inminente 7-D, y sólo dejó caer un título: el martes siguiente encabezaría una delegación sindical a la Casa de Gobierno para una reunión con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Los temas eran el Impuesto a las Ganancias y la necesidad de inyectar más fondos a las obras sociales.
Dos días después, el 21, tras tires y aflojes, la reunión se concretó y no dejó otras conclusiones que las anotaciones hechas por Abal.
El "Tano", sin embargo, tiene a su favor una condición que lo despega del resto. Es el jefe del principal sindicato industrial de la Argentina. Bajo esa premisa, Caló tendrá asegurada su continuidad como líder de la CGT. A menos que vuelvan a confabularse los fantasmas que, desde la propia UOM, en agosto lanzaron la versión de que su salud era frágil. Lo que vulgarmente se conoce como "marcar la cancha". Otra vez, la comunicación le había jugado en contra.


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