26 de octubre 2011 - 00:00

Enterraron a Gadafi en un lugar secreto del desierto del Sahara

Un joven camina junto a un cementerio cerca de Misrata, en el que están siendo enterrados leales a Muamar el Gadafi, caídos en manos de los insurrectos.
Un joven camina junto a un cementerio cerca de Misrata, en el que están siendo enterrados leales a Muamar el Gadafi, caídos en manos de los insurrectos.
Trípoli - El depuesto líder libio Muamar el Gadafi fue enterrado ayer junto con su hijo Mutasim en un lugar secreto en el desierto del Sahara, después de que un clérigo musulmán rezara sobre su cadáver en descomposición, dijo un funcionario del Gobierno interino de Libia.

Con los aliados occidentales molestos con que Gadafi haya sido maltratado y baleado después de su captura del jueves pasado, fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT) habían puesto su cuerpo en exhibición en una cámara frigorífica mientras discutían qué hacer con él hasta que su descomposición los obligó el lunes a cerrar la puerta.

«Él fue trasladado por la madrugada y acaba de ser enterrado en el desierto junto con su hijo», dijo el comandante del CNT Abdel Majid Mlegta.

En declaraciones previas, este había adelantado que «sólo dos personas de confianza fueron asignadas a esta misión secreta», que comenzó antes de la salida del sol. «No son guardias, sino personas de mucha confianza del CNT», agregó.

Las plegarias musulmanas finales fueron realizadas sobre los cuerpos del exlíder y su hijo por su clérigo personal, Jaled Tantush, quien fue arrestado junto a ellos, antes de ser retirados del complejo de Misrata, donde habían estado exhibidos, dijeron funcionarios.

A los rezos también asistieron dos primos: Mansur Dhao Ibrahim, alguna vez líder de las temidas Guardias del Pueblo, y Ahmed Ibrahim, quienes fueron capturados con Gadafi después de que su convoy fuera atacado el jueves pasado por la OTAN cerca de Sirte, la ciudad natal de Gadafi.

«Los funcionarios del CNT entregaron el cuerpo después de que el jeque completó la ceremonia al amanecer y están llevándolo a un lugar muy alejado en el desierto», había contado Mlegta antes de confirmar que ya había sido enterrado.

El fallecimiento del hombre de 69 años en Sirte terminó con ocho meses de guerra y puso fin a dos meses de inquietud desde que las fuerzas del CNT tomaron la capital Trípoli. Pero también amenazó con dejar al descubierto las rivalidades regionales y tribales, que plantean el mayor desafío para el CNT.

Funcionarios del CNT habían dicho que las negociaciones sobre dónde y cómo disponer de los cuerpos continuaban con los hombres tribales de Gadafi en Sirte y qué recibirían a los líderes de Misrata en posesión de los cuerpos a cambio de su cooperación.

Con la descomposición del cuerpo presionando a los líderes del CNT, parecían haber decidido que una tumba anónima al menos aseguraría que el lugar no se convierta en un santuario.

Un funcionario del CNT dijo hace varios días que sólo habría cuatro testigos en el entierro y que todos jurarían sobre el Corán nunca revelar la ubicación de la tumba.

Los temores del CNT a que los hijos de Gadafi puedan montar una insurgencia han ido disminuyendo tras la muerte de dos de los que tenían mayor poder, el comandante militar Jamis y Mutasim, exasesor de seguridad nacional.

Este último fue capturado junto con su padre en Sirte y murió en circunstancias igualmente imprecisas. Jamis pereció en combates al principio de la guerra civil.

Un funcionario del CNT dijo que el aparente heredero de Gadafi, su hijo Saif al Islam, se encontraba en una zona remota del sur del desierto y que estaba listo para huir de Libia, sin que el CNT pudiera detenerlo fácilmente.

«Está en el triángulo con Níger y Argelia. Está en el sur de Ghat. Obtuvo un pasaporte libio falso desde la zona de Murzuk», agregó el funcionario.

También dijo que Abdulá al Senusi, el exjefe de Inteligencia de Muamar el Gadafi que, como Saif al Islam, es requerido por la Corte Penal Internacional, estaba involucrado en el tema.

«La región es muy, muy difícil de monitorear y rodear», dijo el funcionario. «Es una región desértica y tiene muchas vías de salida», agregó.

La muerte del que era el hombre fuerte de Libia permitió al CNT declarar el domingo la esperada «liberación» del país en Bengasi, la cuna de la revolución. Pero también subrayó la falta de un control central sobre grupos armados dispares y la lucha de poder entre comandantes locales, mientras comienzan las negociaciones para formar un Gobierno interino que pueda convocar a elecciones libres.

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