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Entre el “desgaste”de Cobos y la teoría de la deuda maldita
El libreto que comparten las tribus trotskistas, maoístas, guevaristas y de librepensadores Nac&Pop es el origen fraudulento e ilegítimo de la deuda, planteo que no repiten Martín Redrado ni Julio Cobos, aunque comparten la negativa a manotear fondos del BCRA.
El Gobierno, escaso de postales positivas, se ufana de esa contradicción y cree encontrar en esa empatía curiosa un atajo por el cual construir el escenario de optimismo que Néstor Kirchner, hiperactivo, repite como un abracadabra mágico desde Olivos.
Intenta, de ese modo, ocultar su propia contradicción: su ala «progre» se esfuerza por encontrar argumentos para defender la utilización de las reservas para el pago de deuda con fundamentos calcados a los que usó el menemismo durante los años 90.
Por esa vía, sostienen incómodos, se vuelve al mercado de crédito, se obtienen fondos a tasa baja para financiar la producción local y, con eso, se acompaña el repunte económico que Cristina de Kirchner se esfuerza por «reflejar», con datos del INDEC, día a día.
Aguarda, en carpeta, hasta un acto en defensa del Fondo del Bicentenario que, de concretarse, servirá también como tribuna para descargar la furia K sobre Julio Cobos, a quien el Gobierno cree que puso en un aprieto al zambullirlo en el caso Redrado.
«Lo metimos en el barro con nosotros. Hasta ahora, hizo política con maratones y sonrisas, que no es lo mismo que tener que intervenir y resolver», dijo ayer un diputado K que cree que la táctica de exponer al vice terminará por desgastarlo y volverlo vulnerable.
Esa visión es la que explica la lluvia ácida que el oficialismo derrama sobre el mendocino con pedidos de renuncia a su cargo,ejercicio al que ayer se sumó el vicegobernador bonaerense, el matancero Alberto Balestrini.
Sintomático que ese vice, que puso en aprietos a Daniel Scioli -su última aventura fue obligar a un ministro a abandonar su banca en el Senado-, impute a otro vice de conspirador. Las palabras de Balestrini tienen, sin embargo, otro objetivo: reflejar, hacia adentro del peronismo, que empezó a suturar la herida que lo distanció de los Kirchner.
Las perdigonadas sobre Cobos, bajo el supuesto de que lo debilitan o hasta que lo forzarán a dimitir, no parecen tener otro destino que intentos anteriores: cada vez que el Gobierno embistió contra el mendocino, éste logró potenciar su imagen de perfecto verdugo de los Kirchner.
¿Por qué ahora sería diferente? Ese fenómeno que produce el matrimonio derivó en un impensado momento de popularidad de Martín Redrado así como antes benefició, entre otros, a Alfredo de Angeli o a Francisco de Narváez.
En busca de una pizca de esa bendición, la ultraizquierda se moverá hoy entre Plaza de Mayo y el Congreso en defensa de las reservas del BCRA o, mejor dicho, para que esos fondos no se usen para pagar deuda, sino para resolver asuntos del «mercado» interno.


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