Entre el rebote y la poda

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Una estrecha senda de montaña se abre ante el reinicio local, para un Merval que tras cuatro ruedas para la reflexión de los participantes hoy tendrá que dar el paso que lo derive a mayores deterioros y empalme con la pésima semana anterior -pérdida de más del 7 por ciento- o lo propulse a protagonizar algún tipo de «rebote». Que el viernes pasado, conviene recordarlo, se intentó para poder mejorar la imagen sobre la rueda final, pero en cuanto los «alcistas» quisieron entonarse con el avance fueron recibidos por más órdenes de venta y diluyendo el amago. Del exterior, en procura de verificar el escenario de los principales mercados, se contó con un lunes de perfil bajista en general. Y con lo de ayer, que corrigió el signo sobre la marcha y viendo subir a los que antes descendieron. En los Estados Unidos surgió la expectativa por el discurso de Obama (que también contendría párrafos para lo financiero) y esto le permitió un repunte del 0,3 por ciento (llegando a lo mejor desde octubre de 2007, como si nada hubiera pasado).

Los de Europa también mostraron el reverso del lunes, con repuntes que partieron de Madrid -casi un 2 por ciento-, los demás en torno del 1 por ciento. El Nikkei también se marcó con buen aumento del 1,9% y el Bovespa en el 0,2%.

El reingreso de Buenos Aires no posee casi nada para tener que adecuar desde lo exterior, porque fueron dos ruedas donde lo que primero bajó, después se saldó.

En verdad, lo del Merval vuelve a estar a solas con sus circunstancias (más las del dólar paralelo) y efectuar un pronóstico terminante sobre la marcha de la rueda resulta poco menos que temerario. Sólo medir qué puede suceder ante los intentos que se produzcan por las mejoras. Y qué actitud tomará la oferta. Todo, para desandarlo minuto a minuto. La Bolsa suspira.

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