27 de junio 2014 - 00:00

Entre La Cámpora y teorías de unidad, PJ se despabila

Eduardo Fellner con José Ottavis y María Teresa García, además de “Wado” De Pedro, el contador Ricardo Vásquez, Víctor Santamaría y Martín Gil.
Eduardo Fellner con José Ottavis y María Teresa García, además de “Wado” De Pedro, el contador Ricardo Vásquez, Víctor Santamaría y Martín Gil.
La mesa quedó grande. Más grande de lo planeado. Tan grande como lo reclamó la necesidad. Y al final, el Consejo Nacional del PJ estiró su staff a 178 integrantes, un ejército expandido hasta el extremo de lo inasible para tratar de abarcar la multiplicidad de tribus y matices en que se bifurca el peronismo.

Más simple: se amplió a una cifra urgente la cantidad de butacas para integrar, dar alguna "chapa", repartir títulos honorarios entre dirigentes de todo el país como una medicina para atrofiarles, siquiera por un rato, el músculo de la desidencia que es el insumo primario de las fugas.

Ese caos empezó a tratar de ordenar ayer Eduardo Fellner, el gobernador de Jujuy y presidente del consejo, al convocar a una reunión con un puñado de secretarios -una mesa "chica" que quedó inmensa con 53 miembros- entre los que, además de preponderancia K, hubo un fuerte protagonismo del pancamporismo, el scrum de dirigentes de La Cámpora y la JPB que ocuparon puestos clave en el armado pejotista.

De José Ottavis, que aterrizó como secretario general, algo así como el cargo operativo del consejo, a Eduardo "Wado" De Pedro, que se quedó con una vice mientras que otros referentes de ese espacio, como Juan Cabandié, Mayra Mendoza y Luz Alonso, también cosecharon secretarías. El pancamporismo fue, ayer, mayoritario en la juntada que encabezó Fellner y sirvió, además de desempolvar la sede de Matheu 130 -donde se junta, además, el PJ bonaerense- para convocar a la que será la primera cita formal del consejo nacional, el próximo jueves, a las 18, luego de que regresen de Paraguay un puñado de gobernadores que harán de edecanes políticos de Cristina de Kirchner cuando viaje a entregarle al presidente paraguayo Horacio Cartes, muebles que pertenecieron al mariscal Francisco Solano López Carrillo -10 sillas, un escritorio, billit y dressoir que compró en Alemania y fueron confiscados por la Aduana de Buenos Aires durante la Guerra de la Triple Alianza- que fueron recuperados, luego de casi un siglo y medio, por el Gobierno de Entre Ríos. Por eso, Cristina se hará escoltar especialmente por Sergio Urribarri, el gobernador entrerriano y precandidato presidencial del peronismo K.

Fellner oficia de apóstol de la unidad y la apertura, promete activar el partido y sacarlo "a la calle", pero sobre todo darle vitalidad y de ese modo contener a todos los sectores, retener a las patrullas perdidas y tratar de repatriar a aquellos que pegaron el portazo, básicamente en dirección a Sergio Massa. "Eduardo es un piloto de tormentas", elogió Ottavis al jujeño con quien recién se están conociendo.

Se pasaron la palabra, en proceso de adaptación, como estudiantes en el primer día de clases, el cura antidrogas Juan Carlos Molina, el cordobés Martín Gil, el porteño Víctor Santamaría; la fueguina Rosana Bertone -que pide que el partido ordene la franquicia de Tierra del Fuego- el intendente de General Rodríguez, Juan Pablo Anghileri, y María Teresa García, obrera del bloque de diputados del FpV a la que se le entregó un cargo que promete ser picante: la secretaria de Asuntos Electorales. Como escoltas y guías estuvieron Mauricio Mazzón y Máximo Rodríguez, del Instituto Gestar, y los dos fellneristas que el jujeño pone como leales en asuntos de entrecasa: Daniel Ibáñez, que será el coordinador operativo del PJ, y Ricardo Vásquez, que fue secretario administrativo cuando presidió Diputados, como administrador general.

Fellner irá, como pueda, repartiendo las oficinas de Matheu, ofrecerá una jornada para que los candidatos del PJ digan sus cosas y ensayará, cauto, un slogan marketinero para el partido, que hará colgar en la puerta de la sede: "Unidos somos el futuro".

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