Entre la ópera y las finanzas públicas

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Días atrás fallecieron los economistas Raúl Cuello y Julio Rotemberg. El primero de ellos, master y PhD en Economía de Columbia, fue director de la DGI y secretario de Ingresos Públicos. Transcribimos una nota de su amigo Juan Carlos De Pablo. Rotemberg se doctoró en Economía en Princeton tras recibirse en Berkeley y fue uno de los académicos más brillantes.

El lunes pasado falleció alguien que no tenía ningunas ganas de morir, pero a quien luego de varias "yapas" el cuerpo le dijo: "hasta acá, negro". Había nacido en 1930.

No es el momento de sintetizar y evaluar sus logros y trayectorias empresaria, académica y profesional. Raúl nos dejó su versión de todo esto en 2 volúmenes publicados (Mis recuerdos, Impresiones Buenos Aires, 2016) y por lo menos otro en imprenta. Este es el momento de hablar de la persona, según surge de la relación de amistad que desarrollamos a lo largo de varias décadas. Personalidad multifacética y entrañable, de la cual destaco lo siguiente.

• Fue un ejemplo de lo que puede el tesón, para neutralizar haber nacido en un hogar de escasos recursos, ayudado por un sistema educativo que en algún momento de Argentina posibilitó la movilidad económica y social.

• Cuando lo acompañé a uno de sus campos me llamó la atención que la casa estaba dividida en 2 mitades iguales, una que ocupaba él y su familia y la otra el encargado. Nada de "palacio" para el patrón y "tapera" para el encargado.

• Para divertir a sus nietos tomó cursos de magia, aunque me parece que no logró deslumbrarlos.

• Fanático de la ópera, durante más de 2 décadas con Any compartimos el palco bajo N° 12, de la función vespertina del Teatro Colón. Pedirle al "Negro" que describiera lo que íbamos a ver y juntarnos con una descripción nítida, pero detallada, era un placer (mucho mejor que el texto incluido en los programas que se distribuyen en el teatro).

• Con no sé cuántas operaciones encima, y padeciendo no sé cuántos problemas físicos, una semana me hablaba por teléfono desde la sala de terapia intermedia de La Trinidad, y a la siguiente desde una reunión de economistas. Tenía planeado asistir al homenaje que el 22 de marzo pasado tuvo lugar en la Academia Nacional de Ciencias Económicas, en honor de Julio H. G. Olivera, avisando que llegaría en silla de ruedas. Preparamos todo para que pudiera ingresar, pero finalmente no pudo hacerlo. Al día siguiente se disculpó por teléfono.

Se fue Raúl: a quienes lo tratamos nos quedan los recuerdos; a todos, además de sus obras, las sabrosas memorias que relatan una vida intensamente vivida.

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