16 de febrero 2010 - 00:00

Entretelones de un “Goya” carcelario

El presidente de la Academia Española, Alex de la Iglesia, junto al equipo técnico y artístico de «Celda 211» (y otros asistentes más a la fiesta) tras la entrega de los Goya.
El presidente de la Academia Española, Alex de la Iglesia, junto al equipo técnico y artístico de «Celda 211» (y otros asistentes más a la fiesta) tras la entrega de los Goya.
«Celda 211 ganó, porque estamos empapados de nacionalismo. la película de Campanella es infinitamente superior, pero es extranjera, allí ya se sabe...». Así comentaba ayer los premios Goya un forista del diario «ABC», y otro agregaba «si gana el Oscar a la mejor película extranjera dirán que es hispano-argentina, ya que la financió TVE». Lo cual es tan exagerado como decir que la financió «Telefé», pero ambos comentarios indican el presde «El secreto de sus ojos» en tierra española.

Fue gracioso pero eficaz: como hispanoargentina, «El secreto...» recibió ocho nominaciones a los Goya del mejor cine español, y ganó uno, el de Mejor Actriz Revelación para Soledad Villamil (revelación, porque es su debut en el cine español). Y como argentina, se ganó el Premio a Mejor Hispanoamericana, que ya venía cantado en todas las encuestas y fue confirmado apenas apareció Eduardo Blanco para anunciar las candidatas. A recibirlo subieron la uruguaya Mariela Besuievski, por la coproductora española Tornasol (que preside su marido Gerardo Herrero), Vanessa Ragone, por Haddock Films, y Axel Kuschevatzky, que lució su mejor sonrisa de gato de Lewis Carroll, por «Telefé».

«En los próximos Oscar habrá, por primera vez, dos films de habla española, y ambos coproducidos por España», destacó Besuievski, en referencia a «La teta asustada» y «El secreto...», con aplausos del público, al igual que cuando apareció la imagen de Ricardo Darin, candidato a mejor actor por ésta y a mejor actor de reparto por «El baile de la Victoria», que protagoniza otro argentino, Abel Ayala, haciendo notablemente de chileno.

Dato interesante, también hubo otro ganador argentino, el cordobés Alberto Ammann, Premio Actor Revelación por su papel de guardia que finge ser un preso en «Celda 211». Hijo del periodista y siloista Luis Alberto Amman, Alberto hijo se crió entre Madrid y las Canarias, y es alumno de su comprovinciano Juan Carlos Corazza, a cuyos seminarios concurren Javier Bardem, Ángela Molina y, entre otros, Lola Dueñas, que resultó Mejor Actriz por la comedia sentimental «Yo, también».

Ganadora

El drama carcelario del ex crítico televisivo Daniel Monzón, «Celda 211», le ganó por un cabezón (así le dicen al premio) a la película de época «Agora», de Alejandro Amenabar, quien, de todos modos, alcanzó el record personal de ocho Goyas, junto al músico Alberto Iglesias («Los abrazos rotos») y el director de efectos especiales Reyes Abades. Y el ex gordo (bajó 35 kilos) Alex de la Iglesia, en su papel de nuevo director de la Academia Española de Cine, les ganó a todos sus antecesores, con un discurso gracioso y preciso donde reclamó humildad («nos encanta nuestro ombligo, tenemos posters de nuestro ombligo en casa»), y con un acto de entrega de premios mucho mejor que los anteriores: bien conducido, dinámico, sin interrupciones publicitarias, y luciendo dos atractivos de glamour: el regreso de Pedro Almodóvar tras su pelea con la Academia, y la visión de Penélope Cruz y Javier Bardem en una de sus raras apariciones en público.

Otros ganadores a tener en cuenta, el corto de animación «La dama y la muerte», también candidato al Oscar, el documental «Garbo, el hombre que salvó el mundo», sobre un espía español de gran importancia para el desembarco en Normandía, la directora debutante Marc Coll, por «Tres días con la familia», y el Premio a la Trayectoria para Antonio Mercero, realizador de «Espérame en el cielo», con Pepe Soriano, «Planta 4ª.», «Tobi, el niño con alas», «Don Juan, mi querido fantasma», «¿Y tú quién eres?», y las populares series «Verano azul» y «Farmacia de turno», también con Pepe Soriano. Mercero ya no está para andar en público, así que el premio lo recibieron sus hijos. «Lo festejará viendo su película favorita. Lo único bueno que tiene el Alzheimer es que puedes verla 500 veces como si fuera la primera», dijo el mayor, y ese fue el momento más emotivo de la noche.

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