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Envalentonado, Moyano junta a CGT en marzo
Hugo Moyano, Gerónimo «Momo» Venegas
Los pasos del camionero se basan en el renovado brío que cobró luego de haber salido más o menos airoso de las críticas que le dedicaron Cristina de Kirchner y sus funcionarios en las últimas semanas.
Los cuestionamientos no hicieron más que afirmarlo como líder en la central obrera, incluso a pesar de quienes más lo cuestionan. En su entorno se jactan de que la reunión de marzo contará con la presencia de sindicalistas que hace tiempo dejaron de participar en la vida interna de la CGT.
Prueba de ello fue el asado que encabezó la semana pasada en la terraza de la central obrera y en el que quedaron de lado las quejas que habían hecho públicas días antes algunos de sus colaboradores, como el taxista Omar Viviani y el jefe de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri.
Desde el sector moderado que integran ambos dirigentes le dijeron a este diario que los reclamos pasaron apenas por cuestiones de forma en el vínculo del camionero con el Gobierno y que en modo alguno representaron una disidencia con vistas al congreso de renovación de autoridades que se hará la segunda semana de julio.
Encuentro
También salió fortalecido Moyano del encuentro que lideró el miércoles en la sede de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), de la que participó casi la totalidad de los sindicatos que integran la entidad. En ese encuentro, como informó ayer este diario, comenzó a delinearse un plan de acción en torno de la demanda que más preocupa a los dirigentes: Ganancias.
Sobre el gravamen, los aliados de Moyano analizan un menú de opciones que va desde reclamar aumentos salariales en torno del 35%, de modo tal que el impacto de Ganancias no termine por resentir la mejora en el poder adquisitivo, hasta no discutir paritarias, bajo la premisa de que cualquier incremento quedaría licuado por el impacto fiscal. Se trata, claro, de posiciones de máxima que difícilmente terminen por aplicarse, pero que buscarán encender las luces de alarma en el Ejecutivo y provocar una reanudación del diálogo, hoy suspendido.
En cuanto a los fondos para las obras sociales, el logro de los objetivos se visualiza más vidrioso en los despachos de los sindicalistas. Saben que la única manera de obtener alguna entrega de recursos será a través de la negociación, pero en vista de la falta de diálogo Moyano retomará la amenaza de iniciar juicios. Ese plan encuentra dos obstáculos: los sindicalistas saben que presentar una demanda contra el Estado implicaría una suerte de declaración de guerra y el inmediato congelamiento de los -para los dirigentes- escasos fondos distribuidos hasta ahora, y por otro lado ninguno de ellos quiere ser el primero en concurrir a los tribunales.
Más allá de la suerte de ambos reclamos, para el camionero todo es cosechar. Una negativa del Ejecutivo empujará a gremios refractarios a su conducción a ponerse bajo su ala en un escenario de virtual confrontación. Mientras que cualquier mejora en esos aspectos será leída como una victoria de Moyano.
Bajo esas premisas los principales colaboradores del líder sindical comenzaron a armar la reunión de marzo. Moyano todavía no resolvió si será una convocatoria formal del consejo directivo o bien un encuentro más reservado pero con la participación de dirigentes que se habían alejado de las actividades de la CGT, como Gerónimo Venegas, jefe del sindicato de peones rurales (UATRE) y uno de los pilares de la fallida campaña presidencial de Eduardo Duhalde.
Sorpresas
Cerca del camionero prometen más sorpresas. Dijeron que algunos sindicalistas alineados con Luis Barrionuevo también se sumarán a la convocatoria como anticipo de un eventual retorno del gastronómico a la CGT.
En la misma línea ubican a Roberto Fernández, líder de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), como otro posible «arrepentido» que podría volver a la central obrera, aunque en este caso dependerá de una negociación mano a mano con Moyano.


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