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Enviados de Macri negocian ya desde octubre con fondos buitre
• HUBO AL MENOS TRES CONTACTOS DIRECTOS.
• DEL OTRO LADO ESTABA ROBERT COHEN, DE ELLIOTT.
• HABRÁ AUDIENCIA ESTE AÑO.
Paul Singer
En total fueron tres los enviados de Macri para las reuniones de Nueva York, dos de las cuales fueron comandadas por uno de los integrantes del futuro gabinete de Cambiemos que sería confirmado en su cargo entre hoy y mañana. Del otro lado estaba sentado Robert Cohen, el abogado del fondo buitre Elliott, de Paul Singer; que, en algún momento, le dijo al enviado "por fin alguien sensato con quien hablar". El embajador aseguró que las negociaciones se retomarán "rápidamente" y "antes de fin de año". Los encuentros fueron en realidad antes de la decisión del propio Griesa de llamar a una audiencia pública el primero de diciembre. Para ese día aún estará en la presidencia de la Nación Cristina de Kirchner, con lo que los abogados de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&H) pedirán al juez que haya un nuevo llamado para luego del 10 de diciembre. La idea es que Cohen y el resto de los abogados de los demandantes apoyen la iniciativa y que los "clerks" (secretarios del juez) organicen los términos de un nuevo encuentro en el juzgado. Siguiendo este cronograma, Griesa debería llamar nuevamente a las partes para una audiencia antes del 29 de diciembre (ultimo día de trabajo en el juzgado) y que se en ese momento se organicen los encuentros para comienzos de 2016.
Confían en el macrismo que los abogados del estudio CGS&H, (en principio no se prevé reemplazarlos por otro estudio más allá de que algunos hombres del macrismo como Alfonso Prat Gay tienen diferencias claras con los abogados Carmine Boccuzzi y Jonathan Blackman) podrían cumplir la tarea de tomar contacto con el juez de Nueva York y comunicarle el futuro cambio de estrategia. Lo que se le dirá a Griesa, antes o después de eventualmente tomar el poder, es que el país aceptará la deuda que impuso el juez, y que desde el viernes pasado trepó a más de u$s 8.000 millones nominales, incluyendo los reclamos de los "me too". Si a esto se le suman los punitorios, intereses, multas y gastos que calcula Griesa, la suma total que se reconocería sería superior a los u$s 15.000 millones. Sobre este monto el macrismo quiere aplicar una quita de aproximadamente un 30%.
Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de "buena fe" de los acreedores y del juez la aplicación del "stay". Esto implicaría que mientras duren las discusiones, sea el tiempo que sea, el país podría pagar su deuda performing (la emitida luego del default) sin peligro de embargos en los Estados Unidos; y, lo más importante, los acreedores no podrían avanzar sobre colocaciones futuras en Wall Street y en el mundo. Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, el próximo Gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitre, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés. Se habla, con entusiasmo, de hasta un 7% anual en dólares.


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