26 de agosto 2009 - 00:00

Envidia: ultima Lula reparto del naciente Brasil saudita

 Río de Janeiro - El Estado brasileño tendrá una participación en el 71% de los yacimientos petroleros del llamado «presal», el nuevo horizonte de exploración en el Océano Atlántico en el que Brasil descubrió gigantescas reservas de crudo, anunció ayer Luiz Inácio Lula da Silva.

El gobernante dijo que el 29% de los yacimientos del «presal» ya fue otorgado en concesión a diferentes empresas y que el 71% restante será explorado por consorcios en los que el Estado tendrá participación.

Lula adelantó en un discurso durante un acto público que el próximo lunes anunciará un nuevo marco regulador para la exploración y explotación de petróleo en Brasil exclusivamente para ese nuevo horizonte que garantizará mayores ingresos para el Estado.

Aclaró que los recursos que el Estado recibirá por su participación en las enormes reservas serán destinados a un fondo con el que serán financiados programas sociales.

Problemas crónicos

«Vamos a crear un fondo, a ejemplo del que tiene Noruega (con sus ingresos petroleros), para resolver tres problemas crónicos del país. Ese dinero será invertido en educación, en ciencia y tecnología, y en la reducción de la pobreza en el país», sostuvo.

El «presal» es un nuevo horizonte de exploración de hidrocarburos en el Atlántico, ubicado a unos 7.000 metros de profundidad y por debajo de una capa de sal de unos 2.000 metros de espesor.

La Agencia Nacional de Petróleo (ANP, regulador) calcula que las reservas en áreas del «presal» cuya explotación ya fue otorgada en concesión pueden alcanzar los 80.000 millones de barriles de petróleo, casi seis veces más que las actuales reservas comprobadas de Brasil (14.000 millones de barriles).

Sólo en el yacimiento Tupí, el mayor descubierto hasta ahora en Brasil y en el que la petrolera estatal Petrobras comenzó a extraer crudo hace dos meses, hay reservas calculadas de entre 5.000 y 8.000 millones de barriles.

Previsiones

La zona del «presal», frente al litoral de los estados de Río de Janeiro, San Pablo, Paraná y Espíritu Santo, puede convertir a Brasil en uno de los mayores productores mundiales y en un importante exportador de petróleo, según las previsiones de Petrobras.

Para garantizar mayores ingresos para el Estado en yacimientos petroleros de grandes proporciones, el Gobierno de Lula decidió crear una nueva legislación para regular la exploración y explotación de petróleo en ese nuevo horizonte.

El actual marco regulador permite que cualquier empresa dispute las subastas en las que la ANP ofrece concesiones para explorar áreas petroleras a cambio de pagar por ese derecho y cumplir con los respectivos impuestos y regalías.

La nueva normativa para el «presal», anticipó Lula, establece que la empresa concesionaria compartirá las reservas con el Estado.

Según anticiparon algunos miembros del gabinete, también se garantizará que Petrobras, una empresa controlada por el Estado, pero con acciones negociadas en las Bolsas de San Pablo, Nueva York, Madrid y Buenos Aires, sea la principal operadora en esos nuevos yacimientos.

Agencia EFE

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