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Equipo económico de Obama sufre; Geithner resiste
«Voy a permanecer en mi cargo mientras el presidente quiera», repite constantemente el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, en señal de apoyo a Obama.
El miércoles, se produjo la cuarta dimisión, la de Herbert Allison, subsecretario adjunto del Tesoro, encargado de la estabilidad financiera, que tendrá una consecuencia menor: Allison supervisa el plan de rescate del sistema financiero lanzado en el otoño de 2008 y que debe caducar el 3 de octubre.
Apoyo
Del entorno cercano inicial de Obama para asuntos económicos, queda solamente Geithner. Asistente fiel, el secretario de Finanzas desarrolló lo esencial de su carrera en la administración y en puestos gubernamentales. No cesa de reiterar que permanecerá en el Tesoro «mientras el presidente lo quiera», una manera de reconocer también que es un fusible que puede ser reemplazado en cualquier momento.
Obama, que siempre lo defendió firmemente contra la oposición, que reclama su cabeza desde hace muchos meses, volvió a elogiarlo el martes, declarando que ha «realizado un trabajo notable» ante la crisis económica devastadora heredada a su llegada al cargo.
Romer fue reemplazada por su adjunto, Austan Goolsbee y avanza en el Congreso el proceso de confirmación del sucesor designado de Orszag, Jacob Lew, quien volvería así al puesto que ya ocupó de 1998 a 2001. Al aproximarse las legislativas del 2 de noviembre, en las cuales la mayoría demócrata aparece en dificultades, la elección del sucesor de Summers podría enviar una señal simbólica sobre la política económica que quiere desarrollar Obama.
La situación de la economía es uno de los temas mayores de la campaña y Obama es acusado por los republicanos de llevar al país a la bancarrota al incrementar el endeudamiento, sin lograr un incremento del empleo. La oposición más radical presenta al presidente regularmente como un socialista enemigo del empresariado.
La prensa estadounidense comienza a decir que Obama podría reemplazar a Summers, un académico, con un representante del mundo de los negocios, que podría ser Anne Mulcahy, ex directora general de la transnacional de las fotocopias Xerox. Pero según el profesor de economía Peter Morici, Mulcahy «no tendría la formación suficiente para aconsejar eficazmente al presidente en una gama de temas complejos» que deben ser dominados para desempeñar el puesto dejado por Summers.
El Wall Street Journal indicó esta semana que «los dirigentes de empresas se quejan desde hace tiempo que no tienen una persona cercana en la Casa Blanca que comprenda su posición».
Sin embargo, Summers era considerado como cercano a Wall Street, lo que le provocó duras críticas del ala izquierda del Partido Demócrata. Durante su pasaje por el Tesoro en los años 1990, fue uno de los artífices de la desregulación financiera cuyos excesos originaron la última crisis. The New York Times reveló en abril de 2009 que el consejero presidencial había obtenido u$s 7,7 millones el año anterior, producto de servicios realizados por cuenta de un fondo especulativo y de grandes bancos.
Agencia AFP

