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"Es importante evitar cualquier aumento en las tasas de interés sobre el consumo"

Osvaldo Cornide: El levantamiento del cepo cambiario es una buena noticia para las pymes, porque busca quitarle incertidumbre a la economía y eso podría permitir recuperar la confianza de los consumidores, acelerar las inversiones productivas frenadas por las empresas y reducir la burocracia en muchas operatorias cotidianas (como la normalización de los pagos al exterior de las empresas o la agilización de las importaciones de insumos). Era difícil funcionar con tantos tipos de cambios y con tantos agentes especulando con la divisa. Además, para muchas economías regionales e industrias del país, el peso había quedado demasiado sobrevaluado, dificultando la exportación y generando amenazas de invasión de importaciones que estaban siendo contenidas con una política de comercio exterior muy estricta.
P.: ¿Cree que tiene riesgos la medida?
O. C.: Sí, y de cómo se los enfrente dependerá su éxito o fracaso. Por ejemplo, habrá que ver cómo se evita que las subas de tasas impacten en el consumo y la inversión, o de qué manera se evitan las subas de precios.
P.: ¿El tipo de cambio tras el levantamiento del cepo ($ 13,16), cree que es el de equilibrio o hace falta una devaluación para una mayor competitividad?
O.C.: El mercado posiblemente encuentre un primer equilibrio con un dólar entre los $ 13 y $ 14. Con ese dólar muchas economías regionales e industrias pueden recuperar competitividad. Pero como seguramente aumentarán los costos de muchos insumos importados, habrá que evitar seriamente que el traslado a precios se vaya por encima de lo que corresponde, porque de suceder, el efecto de la devaluación sobre la competitividad quedará anulado y en cambio, se afectaría el salario en pesos de los trabajadores. Para evitarlo el Gobierno debe controlar las marcaciones en los formadores de precios, que son grandes grupos monopólicos u oligopólicos, y también en las grandes cadenas de comercialización minorista (hipermercados). En las últimas semanas, esos agentes realizaron subas abusivas anticipadas, demostrando su bajo compromiso con el bienestar del país.
P.: ¿Temen una apertura indiscriminada de las importaciones?
O.C.: No. El Gobierno por el momento fue claro en que se eliminan las DJAI pero se va a continuar con las licencias no automáticas, especialmente se van a controlar unas 1.000 posiciones de productos sensibles. Habrá que ver cómo se aplica, pero es importante que se controle para evitar cualquier amenaza de invasión de importaciones sobre la producción nacional. Es bueno que se agilicen las importaciones de insumos y bienes de capital para producir más, pero hay que proteger a la industria nacional. Para tener pobreza cero tiene que haber pleno empleo y para ello la industria nacional tiene que estar en marcha.
P.: O sea que no objeta el fin de las DJAI...
O.C.: Mientras se siga defendiendo a la industria nacional, la eliminación de las DJAI ayudará a agilizar las importaciones de insumos, que llevaban mucho tiempo y generaban costos a muchas industrias. Pero esperamos que las licencias no automáticas que el Gobierno estableció para mil rubros sean aplicadas para defender la industria nacional de la penetración extranjera, porque la crisis mundial ha hecho que haya un gran excedente de productos en muchos países que lo quieren colocar en cualquier lado, a cualquier precio. Entonces, si nosotros bajamos los brazos nos van a invadir. Ya no se discute en el mundo si se protege o no se protege, lo que se discute es si uno se desarrolla o no se desarrolla.
P.: ¿Los preocupa la fuerte suba de tasas para contener al dólar?
O.C.: Un poco, porque podría encarecer el crédito a empresas y consumidores. Si se normaliza rápido el mercado cambiario puede llegar a ser una suba pasajera, que no alcance a impactar sobra la economía real. Pero de lo contrario, sería importante que el Banco Central regule las tasas de financiamiento porque si no, se frenará el consumo y se incrementarán los costos financieros de las pymes, aumentando los riesgos de ir hacia una recesión generalizada.
P.: ¿Cómo cierra el año el consumo?
O.C.: Con el resultado de noviembre, las cantidades vendidas por los comercios minoristas se incrementaron en forma consecutiva durante un año y acumulan un aumento interanual promedio del 2% De todos modos, hay que tener en cuenta que 2015 fue levemente mejor que un 2014 que fue bastante malo para el consumo. Ayudaron herramientas como Ahora 12 o mismo los acuerdos con las tarjetas lanzados por CAME en 80 ciudades para financiar en 12 cuotas sin interés.
P.: ¿Qué factores atentaron contra una suba mayor en ventas?
O.C.: El aumento en las ventas hubiera sido mayor si no fuera por el crecimiento alarmante que viene experimentando la venta ilegal en muchas ciudades grandes de la Argentina, principalmente en Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, que desplazan el consumo desde el comercio formal hacia los canales informales. Noviembre fue récord en ventas ilegales desde que comenzamos el relevamiento en 2011 en la Ciudad.
P.: ¿Cómo ve el consumo para 2016?
O.C.: Si la economía acompaña, puede ser un buen año. Se observa cierta mejora en la confianza de los consumidores, que si se logra apuntalar con una mejora en la producción y los ingresos, debería ayudar a terminar de reactivar el consumo. De todos modos, hay que ser todavía cautos. Las familias siguen manteniendo un comportamiento de control y prudencia sobre sus gastos. Buscan precios, ofertas, posibilidad de pagar en cuotas, y al mismo tiempo financian mucho con tarjetas. Por eso es importante evitar cualquier aumento en las tasas de interés sobre el consumo que genere excesos de gastos financieros.
P.: Hubo una fuerte alza de precios en muchos rubros, cree que es posible un acuerdo de precios?
O.C.: Ha habido un abuso de grandes empresas monopólicas y oligopólicas que han aumentado en diciembre lo mismo que todo 2015. Si habían llegado a un aumento del 20% de enero a noviembre, en diciembre aumentaron entre un 20% y un 30%. Esto es una barbaridad. De todas maneras la gente está de buen ánimo y no se frenó el consumo. Pero es necesario un compromiso sincero de los sectores formadores de precios y de las grandes empresas con la economía para poder sacar el país adelante. Más que acuerdos de precios, los empresarios pymes esperamos que por una vez, haya responsabilidad con los precios.
P.: En qué parte de la cadena de producción hay mayor distorsión?
O.C.: En la cadena comercial, donde se producen muchos abusos por parte de las grandes empresas, que pagan precios mínimos a los proveedores, les imponen condiciones abusivas y cobran precios altísimos al público. En los supermercados, la posición dominante que ejercen sobre el pequeño productor e industrial es abusiva. Por ejemplo, difieren los pagos entre 90 y 120 días desde la fecha de entrega de la mercadería, el llenado de la primera góndola generalmente está a cargo del productor o proveedor de mercadería (productos agroalimentarios/agroindustriales), los fletes y la logística están centralizados por el mismo grupo de mercado interviniente imponiendo un servicio, ante productos con baja circularización y de poco interés para el hipermercado busca pretextos para descalificar la mercadería y generar su devolución -sin perjuicio ni riesgo para sí mismos- y genera descuentos de decomisos hacia el proveedor por parte de las cadenas del mercado en caso de productos perecederos, por citar algunos ejemplos.
P.: ¿Cuál es la punta de la cadena?
O.C.: En CAME realizamos un relevamiento del campo a la góndola, denominado IPOD (Índice de Precios de Origen y Destino), donde detectamos por ejemplo, que en promedio el precio de los productos agropecuarios se multiplica por más de 7 veces desde que sale del campo. La brecha es altísima. En noviembre, por ejemplo, los productos con mayor disparidad de precios fueron la pera y la acelga, donde el consumidor pagó en góndola casi 17 veces más de lo que recibió el productor en el campo. Si bien hay productos que tienen estacionalidades, lo que se puede ver en el IPOD es que la brecha de precios en la Argentina tiene un componente estructural muy importante.
P.: Deben continuar los programas de Precios Cuidados y Ahora 12?
O.C.: CAME fue promotor de AHORA 12 y los resultados fueron muy buenos. Esperamos que el Gobierno extienda el programa durante todo el año para fomentar el consumo. La posibilidad de comprar en 12 cuotas sin interés permitió revertir la tendencia bajista de 3 años consecutivos de caída de las ventas, que recién repuntaron en diciembre de 2014 cuando las ventas subieron un 2% pero no alcanzó para revertir la tendencia negativa de todo ese año cuando cayeron 6,5% promedio anual. Sobre el programa de precios cuidados, ayudó a contener el impacto de la inflación sobre la canasta de consumo familiar. Ahora esperamos que se resuelva el verdadero problema, que es la inflación.
P.: ¿Este Gobierno atenderá la problemática de la venta ilegal?
O.C.: Ahora que el Gobierno nacional, provincial y de la Ciudad son del mismo signo político no debería haber ningún impedimento para que ello ocurra. Combatir la venta ilegal es una decisión política. La expansión de la venta ilegal no sólo destruye al comercio sino también al país, desalentando la industria, a los emprendedores, la radicación de empresas, el diseño y el desarrollo de la Nación. Encubre un negocio millonario diseñado por mafias organizadas que desarrollan un sistema de trabajo esclavo, trata de personas en talleres clandestinos, contrabando, robo y piratería de mercadería, competencia desleal, narcotráfico y corrupción. Moviliza más de $ 52.700 millones por año, que se traduce en menos empleo formal y derechos para los trabajadores, y además no ingresan impuestos destinados al bien común (salud, educación, seguridad y obras).
P.: ¿Cuál es hoy el problema central de la economía?
O.C.: La falta de inversión productiva y la altísima presión fiscal sobre las empresas que impide cualquier avance en materia de competitividad. Eso genera un conjunto de distorsiones graves, como es la inflación, el déficit fiscal y el déficit comercial.
P.: Augura una mejora en el acceso al financiamiento por parte de pymes?
O.C.: Mientras no se modifique la Ley de Entidades de Financiera y se redefina el negocio bancario, lo vemos complicado. Sobre todo en un esquema de alta inflación y altas tasas de interés. Pero si el Gobierno avanza en una reducción de la presión fiscal, seguramente habrá más pymes que puedan acceder al crédito y dependiendo que impuestos se ataquen, podría bajar incluso el costo. Mientras tanto confiamos en que el Banco Central continúe con la Línea de Financiamiento a la Inversión Productiva, manteniendo las condiciones de tasas y plazos actuales y mejorando su llegada a las empresas más chicas.


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