Manila, Filipinas. El ejército rodea una inmensa villa miseria para ponerla en cuarentena, en realidad con intención de exterminio, porque se dice que desde allí se disparó al mundo una gripe mortal.
A 9.876 kilómetros, en Berlín, un hombre que ha sido baleado es rescatado por Oscar, un vagabundo que se ha hecho un lugar para sobrevivir en un sótano de una estación de subte. Cuando despierta descubre que ha perdido la memoria, no sabe quién es, cómo ha sido su vida, por qué le dispararon. Tiene en su mano un nombre tatuado: Noah, será el suyo hasta que recuerde quién es. Y eso lo conseguirá poco a poco. A medida que encuentre datos casualmente, por ejemplo un diario que informa que en Estados Unidos buscan el autor de un cuadro que vale un millón de dólares y que él cree que lo hizo. O cuando se entera que podría ser un famoso biofísico. O cuando sospecha que podría ser una bomba que se pasea apestando al mundo o intentando salvarlo.
Noah y Oscar, y el lector, buscan saber quién es y por qué intentan matarlo. Qué tiene que ver con una conspiración que quiere acabar con gran parte de los habitantes del planeta antes de que cunda la escasez. Las dramáticas sospechas que en el siglo XIX lanzó Thomas Malthus se están volviendo realidad, la superpoblación mundial haría imposible un futuro para la raza humana. Las guerras ya no son suficientes para el exterminio, llegó la hora de provocar una pandemia. El Grupo Bildeberg, con su secreta reunión anual de las 130 personas más poderosas e influyentes del mundo tiene que ver con ese tema. Y más aú,n la ficticia organización Room 21, que inventa Sebastian Fitzek.
Con tensión cinematográfica, saltos a distintos escenarios, va pasando del protagonista y su alocado "escudero", a una periodista embarazada, sicarios que intentan acabar con Noah. Y alguien clave: Jonathan Zaphire, cínico millonario que enfrenta a los de su clase a los desastres que serán la revancha del maltratado medio ambiente, denuncia la labor destructiva de los fondos buitres, el apocalipsis que ya está golpeando la puerta.
El enigmático rompecabezas se va completando. Fitzek, considerado "el Stephen King alemán", ha pasado del thriller de terror psicológico al thriller de terror global. Si bien su protagonista amnésico recuerda al Jason Bourne de Robert Ludlum, quizá lo que más impresiona es la coincidencia temática, y hasta de rasgos en el personaje central, con "Inferno", la más reciente novela de Dan Brown.
Pero mientras Dan Brown necesita remontarse a Dante Alighieri y ver revelaciones en cuadros famosos para encontrar la clave de la conspiración que terminaría la superpoblación, Fitzek expone datos reales, actuales, dramáticos, contundentes, pone al lector a mirar el profundo y oscuro precipicio que está a unos pasos, deja que su libro se deslice, de forma atrapante, al thriller político, de denuncia, pero de una denuncia que sólo entrega a dramáticos interrogantes.
Sebastian Fitzek, que se consagró internacionalmente con su thriller "Terapia", su primera novela (ya lleva escritas 13), ha sido traducido a veinte idiomas, vendido más de 12 millones de ejemplares en el mundo, es una de las visitas destacadas de la actual Feria del Libro.
| M.S. |



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