En la introducción del documento, la senadora Dianne Feinstein, líder del Comité de Inteligencia, no dejó dudas sobre el resultado de las investigaciones: "Es mi conclusión personal que, en cualquier acepción del término, los detenidos de la CIA fueron torturados". "Los interrogatorios fueron brutales y mucho peores de lo que la agencia presentó a los legisladores", agregó.
El demoledor informe de 525 páginas, con numerosos párrafos cubiertos con tinta negra para ocultar información confidencial, es apenas un resumen de una versión de más de 6.000 páginas que se mantiene en secreto.
"El uso de la CIA de técnicas de interrogatorio mejoradas no fue un método efectivo de adquirir inteligencia o ganar la cooperación de los detenidos", señaló el Comité, que añadió que su uso dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo.
En el documento -cuya divulgación puso en estado de máxima alerta a las bases y embajadas estadounidenses en el mundo por temor a una ola de manifestaciones antiamericanas- se precisaron algunos de los métodos utilizados por los agentes en los interrogatorios en cárceles secretas en países como Afganistán, Polonia, Rumania y Tailandia: ahogamiento simulado, privación de sueño durante una semana, rehidratación rectal o alimentación rectal, baños helados y amenazas de muerte.
El texto tomó mucho cuidado de utilizar la palabra "tortura" y empleó el eufemismo de "técnicas reforzadas de interrogatorio", que había sido adoptado en el Gobierno del presidente George W. Bush, durante el cual se realizaron las prácticas cuestionadas bajo el Programa de Detención e Interrogación activado tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Poco después de conocerse el documento, el presidente estadounidense, Barack Obama, emitió un comunicado donde afirmó que la tortura es "contraria a nuestros valores". "Como ya he dicho antes, nuestra nación hizo muchas cosas bien en esos años difíciles. Pero al mismo tiempo algunas de la acciones tomadas eran contrarias a nuestros valores", apuntó. "Por eso, prohibí la tortura cuando asumí la Presidencia", agregó.
A su vez, el actual director de la CIA, John Brennan, si bien admitió que se cometieron errores, insistió en que la aplicación de métodos brutales de interrogatorio ayudaron a prevenir atentados.
Feinstein destacó que "ningún agente de la CIA, ni directores de la CIA" informaron al entonces presidente Bush sobre las técnicas que realmente estaban poniendo en práctica.
El Comité del Senado denunció también que "no se condujo un conteo profundo del número de personas que se detuvo, y del número de detenidos que no reunían el mínimo de condiciones de ser detenidas", y la acusó de haber presentado "información incorrecta" entre 2002 y 2007 al Departamento de Justicia sobre el alcance y los efectos de la tortura, e impedir que el Congreso logre supervisar la aplicación de ese método de interrogatorio.
Un párrafo del informe también señala que la agencia "coordinó el filtrado de información clasificada para la prensa, incluyendo información incorrecta sobre la eficacia" de los interrogatorios bajo tortura.
En tanto, grupos de defensa de los derechos humanos llamaron ayer a juzgar a los responsables del programa de torturas. "Es un informe estremecedor y es imposible leerlo sin sentir una inmensa indignación de que nuestro Gobierno esté implicado en estos terribles crímenes", dijo Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión estadounidense por los Derechos Civiles.
| Agencias AFP, DPA, |
Reuters, EFE y ANSA


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