10 de enero 2012 - 00:00

Escándalo en Suiza: renunció el jefe del banco central

Philipp Hildebrand
Philipp Hildebrand
Ginebra - El presidente del banco central suizo, Philipp Hildebrand, sucumbió ayer a la presión y renunció tras haber sido acusado de enriquecerse especulando en el mercado de divisas gracias a la información privilegiada que poseía.

La renuncia del presidente de uno de los 10 bancos centrales más importantes del mundo se produjo cuando los parlamentarios suizos se reunían para analizar el escándalo, que estalló la semana pasada, cuando el banco Sarasin despidió a un empleado que filtró los detalles de la operación a un rival político de Hildebrand. La esposa de Hildebrand, Kashya, exoperadora de un fondo de cobertura que ahora dirige una galería de arte en Zu-rich, compró dólares por valor de 400.000 francos suizos (u$s 418.000) el 15 de agosto, tres semanas antes de que su marido fijara un tipo de cambio de 1,20 euro el 6 de diciembre. El medio millón de dólares fue revendido en octubre con un beneficio de más de 60.000 francos suizos (unos 49.000 euros). «Lamento profundamente que mis actos hayan podido poner en cuestión la integridad de mi marido», escribió en una declaración pública Kashya.

Hildebrand rechazó la semana pasada los llamamientos para que dimitiera, diciendo que se enteró de la operación un día más tarde y rechazando la acusación de la revista suiza Weltwoche de que había autorizado personalmente la compra. Sin embargo, ayer dijo en una conferencia de prensa que no podía demostrar que no había estado al tanto de la operación y que había decidido renunciar para proteger la credibilidad del banco central, especialmente en momentos como el actual de dificultades económicas. «No puedo demostrar completamente que esto ocurrió como yo dije que ocurrió», declaró. «Dejo el banco con gran tristeza, pero de ello depende la credibilidad del Banco Nacional Suizo, que es su bien más preciado», declaró. Hasta ayer, tanto el Consejo Federal (Gobierno) como el Consejo del banco lo apoyaban, una condición que Hildebrand había señalado como indispensable para poder seguir en el cargo. El consejo supervisor del banco dijo en un comunicado que el vicepresidente Thomas Jordan, que ingresó a la entidad en 1997, reemplazaría a Hildebrand de manera interina.

El escándalo generó dudas sobre la transparencia del banco central suizo, que inicialmente se negó a publicar sus códigos de ética, diciendo que la firma auditora PricewaterhouseCoopers (PWC) había investigado la operación y había determinado que no hubo uso de información privilegiada.

La polémica estalló la semana pasada, cuando la prensa publicó que el Consejo Federal había solicitado dos investigaciones (una pública y otra privada) para determinar si Hildebrand o su entorno familiar habían cometido alguna falta al especular y enriquecerse en el mercado de divisas usando información privilegiada. Ambas investigaciones exculparon al directivo, pero señalaron como dudosa esa transacción en que su esposa, Kashya, había comprado u$s 500.000.

No obstante, ayer se supo que la esposa escribió en plural cuando solicitó a su consejero financiero que realizase la transacción de u$s 500.000.

De hecho, las investigaciones revelaron que sólo en 2011, la pareja realizó transacciones en el mercado de divisas por valor de 2 millones de francos. La polémica ha levantado ampollas en Suiza no sólo por el cargo de Hildebrand, y el daño que pueda haber causado a la imagen del BNS, sino porque, una vez más, se ha violado el sacrosanto secreto bancario, dado que esta información fue robada por un funcionario del banco privado Sarasin, donde está depositado el dinero de la pareja.

El empleado obtuvo la información fotografiando con su teléfono móvil la pantalla del ordenador, y ha sido imputado por la Fiscalía del cantón de Zurich por haber violado la ley de bancos.


Agencias EFE, Reuters y AFP

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