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Escenarios binarios para el año que viene

Parados a hoy, lo que empezó como un intento de minimizar el riesgo RUFO, se convirtió en el eje central de un discurso nacional y popular que fuerza la antinomia Patria o buitres. Antinomia que en un contexto de escasez de divisas como el actual y con los fuertes vencimientos de deuda de 2015 podría traducirse entre crecer al 3% (escenario de negociación rápida) o caer al -3% (escenario de sostener la diatriba y no negociar hasta 2016). Y si bien la aprobación exprés de la ley Pago de deuda Soberana, que incluye el intento de sortear el fallo, brinda indicios de que lo que estamos viendo es más "malvinización" que "teatro", también es cierto que las chances de que el proyecto "salga bien" en el sentido de que se pueda salir del default sin crear nuevos holdouts, lucen ciertamente acotadas. Es por esto que la dicotomía entre los escenarios binarios vuelve a acentuarse en un contexto donde las presiones cambiarias originadas en la propia escasez (hoy el principal costo del default) nos llevan a pensar que el giro al crédito en el primer trimestre del año próximo sigue siendo el escenario más probable.
Claro que la eficacia de la negociación puede no ser tan elevada y la misma extenderse algunos meses en el año, situación que llevaría a un escenario intermedio. Al final de cuentas, el efecto de la "frazada corta" implícito en la escasez de dólares, deriva en dos situaciones posibles. O bien el Gobierno administra la escasez moderando la política fiscal y reaccionando desde el lado monetario lo que sea necesario para estabilizar la demanda de pesos con impactos recesivos indudables o bien en la medida que los costos asociados al camino adoptado aparezcan, decide moderar la pelea y retomar a la agenda del crédito vía la negociación.
(*) Directora de Estudio Bein & Asociados


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