18 de abril 2012 - 00:00

España coloca deuda pero paga doble de tasa

Ayer el Tesoro español sorteó la colocación de deuda de corto (Letras a 12 y 18 meses) por unos 3.000 millones de euros (aunque esperaba emitir 5.000 millones). Claro que tuvo que pagar el doble de tasa que en la anterior subasta de marzo, a pesar de la gran demanda que hubo. En el caso de las Letras a un año pagó el 2,62% contra el 1,42% anterior por 2.090 millones. Y por 1.090 millones en Letras a un año y medio pagó el 3,11% contra el 1,71% en marzo. Pero la prueba de fuego para el Gobierno de Mariano Rajoy será mañana cuando enfrente la colocación de unos 2.500 millones de euros en bonos de largo plazo, a dos y a diez años. La colocación anterior se hizo muy cerca del 5,5% y el mercado negocia papeles a estos plazos hoy cerca del 6%. La clave será si el Tesoro convalida tasas cercanas al 7%, nivel considerado como la señal de alarma (a estas tasas fueron rescatados Portugal, Irlanda y Grecia).

Después de muchas sesiones negativas, y de una semana pésima como la pasada, la Bolsa de Madrid ayer subió en línea con el resto de Bolsas europeas, que han terminado con compras del 2,5%. El Ibex35 de Madrid subió casi el 2,3%, en 7.373,3 puntos. Pero visto en perspectiva, el rebote de ayer es ridículo en comparación con las caídas de las últimas semanas.

Duras pruebas

La Bolsa española enfrentó ayer a dos duras pruebas: una subasta de Letras y el impacto sobre Repsol de la expropiación de YPF. La petrolera y uno de sus principales accionistas, Sacyr, fueron los dos peores valores del Ibex35. Los expertos coinciden en que el impacto final dependerá de cuánto dinero pague la Argentina a Repsol por su participación, aunque en las últimas semanas YPF ha perdido más de la mitad de su valor bursátil, tras el goteo en la retirada de las licencias de explotación por parte de las provincias. Curiosamente, CaixaBank, que posee un 12% de la petrolera española, se ha disparado, sin embargo, más de un 4%.

Las dudas sobre España no se disiparon por una buena subasta. Como si fuera poco, el propio Banco de España desconfía de que el Gobierno de Rajoy cumpla con los ingresos y gastos presupuestados (el Banco Central español habla de la necesidad de subir el IVA).

Para el consenso del mercado está claro que no se cumplirán los objetivos presupuestarios, ni en la Península Ibérica, ni en Francia. Sostienen que es ilusorio pretender cumplir con ellos sin crecimiento ni inflación. Entonces, en este contexto, ¿puede la política monetaria, tras las inyecciones de liquidez, encontrar en el sistema bancario español una correa de transmisión hacia la economía real? Existen muchas dudas. Vale preguntarse si es posible mantener la demanda interna con una tasa de desocupación del 23% y con proyecciones al alza. Pareciera que no, con sólo ver lo que transmiten las empresas europeas, cuyos pedidos provenientes de España están en caída libre.

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