20 de julio 2017 - 00:00

España: conmoción por la muerte de un banquero que era símbolo de corrupción

La Policía considera el suicidio como la hipótesis más probable. Se lo encontró culpable de repartir tarjetas de crédito sin declarar entre políticos de varios partidos para comprar complicidades.

Abonado a los tribunales. Miguel Blesa, tal como se lo vio tiempo atrás al salir de una audiencia judicial. Ayer apareció muerto en una finca del sur de España.
Abonado a los tribunales. Miguel Blesa, tal como se lo vio tiempo atrás al salir de una audiencia judicial. Ayer apareció muerto en una finca del sur de España.
Madrid - El banquero Miguel Blesa, uno de los símbolos de la corrupción financiera de la última década en España, fue encontrado muerto ayer en una finca de Córdoba (sur de ese país) con un disparo de rifle de caza en el pecho.

La Guardia Civil cree que la hipótesis más probable es la de un suicidio, aunque el uso de un arma larga daría cuenta de una mecánica dificultosa o, en su defecto, la de un accidente.

La idea de un posible suicidio se alimentó de los testimonios sobre las últimas palabras del financista.

"Rafa. ¿Tienes el teléfono de mi mujer, por si tienes que llamarla?", le dijo a Rafael Alcaide, un ingeniero de la finca "Puerto del Toro", con quien compartía ayer el desayuno, entre otras personas. Tras darle el número, dijo la edición de internet del diario El País, Blesa se retiró a la zona de las cocheras alegando que movería su auto para estacionarlo a la sombra. Fue en ese lugar donde, tras escucharse un disparo, fue encontrado su cuerpo, informaron fuentes policiales.

Blesa, de 69 años, había sido condenado en febrero a seis años de prisión por el delito de apropiación indebida por el caso de las tarjetas de crédito "black" de Caja Madrid, entidad que presidió entre 1996 y 2010, y estaba a la espera de que el Tribunal Supremo confirmara su sentencia, lo que lo habría llevado a la cárcel.

Los servicios médicos confirmaron que la causa de la muerte fue la perforación de su tórax con una bala de rifle.

El gran banquero español, que llegó a la cumbre de la mano del conservador y gobernante Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy, fue uno de los primeros en sentarse en el banquillo de los acusados para hacer frente a delitos relacionados con la gestión fraudulenta de una entidad financiera en los años previos a la última crisis. "No tengo un euro. Tengo todo embargado. Me hago yo todas las labores de la casa", llegó a decir en una de sus últimas apariciones públicas este hombre que amasó fortuna y poder de la mano del expresidente del Gobierno, José María Aznar, su amigo personal.

El 16 de mayo de 2013 se convirtió en el primer "pez gordo" en pisar la cárcel, aunque recuperó la libertad en menos de 24 horas, tras pagar una fianza de 2,5 millones de euros en el marco de una investigación por haber llevado a Caja Madrid al borde de la quiebra.

Meses después regresó a prisión, donde estuvo 15 días, pero volvió a salir gracias a un recurso que presentó contra el juez que había ordenado su encarcelamiento, Elipidio José Silva, quien posteriormente fue inhabilitado.

En el centro de esa causa, que a diferencia de la de las tarjetas luego fue archivada, estaba la compra del City National Bank of Florida, cuya adquisición por parte de Caja Madrid habría acarreado pérdidas de 500 millones de euros.

Además de haber sido condenado por haber instalado un sistema de tarjetas ocultas al fisco, por medio del cual él mismo se hizo de casi medio millón de euros, Blesa mantenía varios frentes judiciales abiertos.

Por el caso de las tarjetas, tuvo que devolver 9,34 millones de euros gastados por los directivos de Caja Madrid bajo su mandato, mientras su sucesor al frente de la entidad cuando se fusionó en Bankia, el exdirector del FMI Rodrigo Rato, condenado a 4 años de cárcel, tuvo que pagar 2,6 millones de euros.

Blesa estaba imputado también en una causa judicial por administración desleal en relación a su gestión al frente de la estatal Caja Madrid, por sobresueldos irregulares de los directivos de la entidad en pleno declive económico, lo que causó un perjuicio económico al erario público de 14,8 millones de euros. Asimismo se le atribuyó la responsabilidad por el fraude de la venta de participaciones preferenciales, unos productos "tóxicos" que el banco colocó especialmente entre jubilados, a quienes causó enormes perjuicios.

Pese al calvario judicial que vivió en los últimos años, las personas cercanas a Blesa aseguraron que no estaba deprimido, pero sí "preocupado", si bien tenía esperanzas en que el Tribunal Supremo lo absolviera en segunda instancia en el caso de las "tarjetas black".

El banquero español se había convertido, junto con Rodrigo Rato, en un emblema de los excesos del sector financiero y de su connivencia con los poderes políticos. con todo, fue de los pocos que cayó en desgracia.

Su vida se complicó cuando el 1 de diciembre de 2013 la plataforma ciudadana Xnet filtró correos electrónicos de Caja Madrid, bautizados como "los correos de Blesa", en los que quedó revelada su irregular gestión económica de la entidad y la manera que tenía de controlar a los miembros del Consejo de Administración. Esa documentación destapó el caso de las "tarjetas black".

Los ciberactivistas expusieron que el escándalo de Bankia no sólo demostraba que Blesa y Rato estuvieron comprando voluntades individuales, sino que compraban a partidos, sindicatos y, en definitiva, al Gobierno y a la oposición, representados en el Consejo de Administración de la entidad, y que fueron los beneficiarios de los más de 12 millones de euros gastados durante 13 años con las tarjetas opacas.

Agencias DPA, AFP y EFE y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario