Con noventa de los 350 escaños del Congreso de los Diputados, Sánchez tiene difícil conseguir una alianza que lo lleve al poder debido a que sus dos principales opciones, el izquierdista Podemos (69 escaños) y los liberales de Ciudadanos (40) se declaran incompatibles cuando se habla de coalición de Gobierno.
El presidente en funciones y líder del conservador Partido Popular, Mariano Rajoy, constató ayer de nuevo que carece de apoyo alguno para sumar los 123 escaños que logró en las legislativas del 20 de diciembre y obtener así la investidura para un nuevo período.
Por eso el rey otorgó al secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) la condición de candidato a jefe del Ejecutivo después de que el líder socialista se hubiera ofrecido a serlo en caso de renuncia del actual gobernante.
"Hablaré con todas las formaciones políticas, porque el cambio no es solamente un cambio de personas, tiene que ser un cambio de políticas", aseguró Sánchez tras el encargo de Felipe VI. "Es hora de que dejemos de hablar de vetos y empecemos a hablar de qué podemos hacer unidos", agregó.
Para conseguir su objetivo mirará a Podemos y Ciudadanos especialmente, a los que propone un cambio que deje atrás el período del PP y que se base en políticas que considera reformistas.
Aunque ese mismo término lo emplean Pablo Iglesias, líder del primero, y Albert Rivera, de la otra fuerza, la manera de plasmarlo en políticas es diferente, aunque los tres coinciden en medidas para regenerar la política española, afectada por años de casos de corrupción, así como en la necesidad de medidas en favor de la clase media.
Las discrepancias llegan cuando se habla del modelo territorial español, sobre el que Podemos defiende consultas para la autodeterminación de las regiones, lo que rechazan PSOE y Ciudadanos.
Las tres fuerzas son favorables a una reforma de la Constitución, que data de 1978, cuando todavía estaba reciente la dictadura franquista, pero un cambio de esa Carta sólo podría aprobarse con el apoyo expreso del PP, poco favorable a esa opción.
El socialista enfrenta además resistencia de algunos de sus compañeros de partido, incómodos -cuando no abiertamente hostiles- con la perspectiva de un acuerdo con Podemos, que disputa el liderazgo de la izquierda al PSOE.
Sánchez abrirá hoy mismo los contactos con otras fuerzas y la previsión es que las negociaciones, si van bien, puedan prolongarse al menos un mes. A ese plazo se unirían las consultas a la militancia que harían PSOE y Podemos y luego la convocatoria del debate de investidura, lo que llevaría al menos a mediados de marzo.
Sin que haya garantías de nuevo gobierno la iniciativa del rey de proponer a Sánchez tiene como resultado desbloquear la situación política, dado que implica que el socialista acudirá al Congreso a someterse a la investidura.
Esa fecha hará que empiecen a correr los plazos de modo que, según la legislación española, si a los dos meses de la primera votación de investidura no se ha elegido un presidente, se disolverá automáticamente el Parlamento y se convocarán nuevos comicios.
| Agencias EFE y AFP |

