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España peor: ira antiajuste pasó al escrache de políticos
Los activistas chocaron con la Policía y agredieron a los diputados que intentaban llegar caminando al recinto. Hasta atacaron a un perro de una legisladora ciega.
Los manifestantes quisieron evitar la aprobación del presupuesto regional catalán de 2011, que prevé un recorte del gasto público del 10%, así como la reducción de prestaciones sociales y sanitarias.
Al grito de «¡Nadie nos representa!», los concentrados, que desde el martes a la noche rodeaban los accesos al Parque de la Ciutadella en Barcelona (donde está el Parlamento regional), expresaron su malestar con la clase política y enfrentaron a la Policía, que tuvo que formar un «pasillo» para permitir la entrada de los parlamentarios.
Los diputados pasaron por ese camino en medio de los insultos y el lanzamiento de objetos por parte de los manifestantes, que llegaron a sacudir y arrojar al suelo a una diputada y a rociar con pintura a otros, mientras algunos huyeron tras verse rodeados por una multitud. Incluso, un grupo de personas agredió al diputado de Convergencia i Unió (CiU) Josep María Llop, invidente, a quien intentaron arrebatarle su perro guía para impedirle llegar al Parlamento.
Para evitar ser agredidos, el presidente catalán, el nacionalista Artur Mas, y la presidenta del Parlamento regional, Núria de Gispert, llegaron en un helicóptero, tras el que aterrizaron otros siete con el grueso del Gobierno autonómico y algunos líderes parlamentarios.
En una declaración institucional, Mas acusó a los concentrados de traspasar «las líneas rojas» y haber actuado con «indignidad». «Puede que nuestro sistema democrático tenga imperfecciones, pero yo prefiero una democracia, aunque sea imperfecta, antes que el caos violento que nos hemos encontrado hoy», afirmó.
Otros diputados accedieron en un camión blindado a la Cámara, donde finalmente se celebró el primer debate del presupuesto con la mitad de los diputados en el hemiciclo. Finalmente, la sesión transcurrió sin incidentes y los parlamentarios pudieron abandonar el edificio por distintas puertas, ya sea escoltados o en coches oficiales, avanzada la noche.
Al menos 36 personas resultaron heridas, ninguna de gravedad, y fueron atendidas por los servicios de salud a causa de los incidentes, duramente criticados por la clase política española y que se convirtieron en tema líder en la red social Twitter.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por su parte, expresó su rechazo a cualquier tipo de manifestación violenta que impida el ejercicio de derechos.
«En democracia, no se puede bajo ningún concepto impedir el libre ejercicio de la política democrática», afirmó a la edición on line de diario El Mundo. «Todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión y de manifestación. En democracia son sagradas, pero siempre y cuando se desarrollen de forma absolutamente pacífica».
Estos incidentes se producen una semana después de los enfrentamientos entre «indignados» del llamado Movimiento 15-M y policías frente al Parlamento regional de Valencia (este), en los que hubo cinco detenidos.
Desde la semana pasada, integrantes del Movimiento 15-M (por el 15 de mayo, día en que comenzaron las protestas), protagonistas de acampadas de protesta en plazas de toda España, vienen trasladando su indignación a los actos de constitución de los ayuntamientos (municipalidades) y gobiernos regionales salidos de las elecciones del pasado 22 de mayo.
Ayer también se registraron protestas de «indignados» frente al Parlamento de Galicia (noroeste) y en Madrid, donde el coordinador general de la coalición Izquierda Unida, Cayo Lara, fue increpado por algunos de los asistentes.
Pero la principal agrupación de manifestantes, ubicada en Madrid, condenó ayer de manera «radical» cualquier acto violento y se desmarcó de los sucesos ocurridos en Barcelona. La acampada de la capital, concentrada durante un mes en la céntrica Puerta del Sol, terminó el pasado domingo con la idea de que las expresiones continúen en los barrios. A última hora, los «indignados» se retiraron de los alrededores del Parlamento catalán y se dirigieron hacia la plaza barcelonesa de Sant Jaume, frente a la sede del Gobierno regional.
España tiene el mayor nivel de desempleo en la Unión Europea y casi la mitad de los menores de 25 años está desempleada, lo que provocó manifestaciones en todo el país durante el último mes con pedidos de reforma del sistema de elecciones y medidas contra la corrupción. El presupuesto de Cataluña debería recibir la aprobación a finales de julio.
Agencias EFE, DPA, AFP, Reuters y ANSA



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