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Espera Gobierno ayuda de Obama por el Club de París y el Fondo
• ¿RETRIBUCIÓN POR EVITAR CRÍTICAS EN CUMBRE DE MAR DEL PLATA?
• DEUDA CON PAÍSES SE PAGARÍA EN SEIS AÑOS
Hillary Clinton, Cristina de Kirchner
Ahora, según se especula en el Poder Ejecutivo, llegó el momento de la retribución desde Washington. La Argentina apunta a que Obama ayude en las últimas dos gestiones internacionales importantes que le quedan a Cristina para cerrar su Gobierno en materia de economía: lograr el acuerdo con el Club de París y evitar una sanción directa de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) por el incumplimiento del país del permiso para una inspección del tipo «artículo IV».
Nadie dentro del gabinete nacional pudo confirmar si ambos temas fueron parte de la conversación entre Kirchner y Clinton. Sin embargo, al menos dos integrantes del Gobierno dijeron que hacia adelante se desprende que Estados Unidos ayudará un 100% al país en esos temas. Las posibles gestiones de Obama son, aunque no decisorias, fundamentales. Una opinión favorable (o más concretamente, una presión importante) de parte de la administración norteamericana sobre ambos organismos puede torcer el destino a favor del país en las negociaciones. En el caso del Club de París, aseguraron las fuentes, Estados Unidos podría ser el primer país en aceptar abiertamente la oferta de un plan de pagos de largo plazo (hasta seis años), casi sin punitorios, con un interés mínimo y con una intervención simbólica del FMI (la ayuda a la revisión del INDEC). Luego, Obama podría ejercer su influencia sobre Japón y Alemania, para que así los tres principales Estados acreedores cierren su acuerdo con la Argentina y arrastren al resto. Según fuentes oficiales, ante este panorama, sería difícil que otros Estados, como Holanda o Italia, se nieguen a firmar. Se descarta que España estará presente en cualquier oferta que haga el Gobierno, por más flexible que ésta sea.
En el caso del FMI, la presión de la administración Obama podría ser aún más concreta y efectiva. EE.UU es el país con mayor poder dentro del organismo que maneja Dominique Strauss-Kahn, y su posición dominante dentro del directorio es determinante para un tercer Estado. Más concretamente, y a modo de ejemplo, si Strauss-Kahn y sus colaboradores quisieran pedir una moción de sanción contra la Argentina el 16 de abril del año próximo, deberían contar con el apoyo de EE.UU. a favor de esa decisión. Si Obama, y otros Estados centrales, se opusieran a esa acción, el FMI podría sólo advertir al país; algo que de todas maneras viene haciendo desde hace tres años.
Sin el apoyo de EE.UU., nuevamente Strauss-Kahn y el director para el Hemisferio Occidental del Fondo, el chileno Nicolás Eyzaguirre, sólo podrían, en conferencia de prensa, criticar al país y volver a amenazar con sanciones, pero no avanzar en una disminución del peso porcentual de la Argentina en el directorio, o mucho peor, expulsar momentáneamente al país de ese nivel hasta que acepte una inspección del artículo IV.
El FMI dejó oficialmente claro la semana pasada que la decisión del Gobierno nacional de permitir el ingreso de los técnicos del organismo para ayudar a rearmar el INDEC no implica que no continúe presionando para que se acepte una revisión del tipo artículo IV. La Argentina comparte esta situación con Venezuela y Somalia.

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