6 de enero 2011 - 00:00

Esperan con quejas a enviado de Obama

Arturo Valenzuela
Arturo Valenzuela
El lunes se juega otra fecha del clásico Gobierno vs. Arturo Valenzuela. El secretario de Asuntos Hemisféricos de Barack Obama estará en Buenos Aires con un solo compromiso en su agenda, conversar con el canciller Héctor Timerman. La iniciativa es de Washington y es parte de una gira del funcionario por la región, en donde ya estuvo esta semana cuando acompañó a Hillary Clinton en la asunción de Dilma Rousseff en la presidencia de Brasil.

En la Cancillería esperan a Valenzuela con un pliego de quejas ya conocidas: el reclamo de la Argentina (a la que Estados Unidos considera formalmente un «regional partner») de que abra el mercado al ingreso de productos que son víctimas de barreras paraarancelarias, como es el caso de la carne y los cítricos. El país lleva una inveterada queja a las autoridades sanitarias de los EE.UU. que se niegan a hacer los análisis sanitarios sobre esos productos con el argumento de que no tienen fondos para pagarlos. Sin esa auditoría previa los productos no pueden entrar a ese mercado, algo que satisface los intereses de los productores americanos de carnes y cítricos, y también de los países que compiten con la Argentina en ese negocio.

El Gobierno dice que las gestiones ante el Ejecutivo y el Congreso de Washington fueron exitosas porque ni la Secretaría de Comercio ni los legisladores dijeron oponerse a esas importaciones argentinas. La administración Obama ha localizado el freno en la autoridad sanitaria que afirma no tener medios de realizar el análisis de los productos, con lo cual la barrera no se mueve.

Valenzuela es un chileno que se crió en los Estados Unidos, adonde emigraron sus padres, y ha sido funcionario en los gobiernos demócratas, siempre en cargos de relaciones con América Latina. Conoce bien la Argentina, en donde ha tenido incluso actividades comerciales en el rubro consultoría política, y desató una corrida periodística cuando contó a la prensa, en el primer viaje que hizo al país, que los empresarios se habían quejado de la falta de seguridad jurídica para hacer negocios en el país.

Ese incidente motivó una calesita de rectificaciones y contrarrectificaciones que lo alzaron a Valenzuela como contradictor del Gobierno Kirchner. Lo conoce mucho a Timerman, por haber vivido muchos años en la misma ciudad, Washington, compartiendo amigos y relaciones políticas, especialmente en el campo del Partido Demócrata.

Para esa reunión hay también una agenda discreta: Estados Unidos está aclarando desde hace varios días que

Hillary Clinton nunca le dijo a Hugo Chávez que su país rompería relaciones con Venezuela, algo que publicó la prensa chavista de Caracas después de que los dos participasen de la asunción de Dilma.

También Washington se desvela por la situación institucional de Bolivia, en donde el Gobierno de Evo Morales está bajo fuego por las protestas por el tarifazo que, aunque se derogó, provocó una división importante en el Gobierno de La Paz y un atisbo de corrida financiera con la salida en una semana de u$s 200 millones de depósitos de los bancos.

Para Estados Unidos, Bolivia es una suerte de protectorado argentino y para todo lo que ocurra allí le interesa lo que piensa el Gobierno de Buenos Aires. Las revelaciones de WikiLeaks dieron sobradas pruebas de este esquema de relaciones, e incluyeron hasta el relato de cómo el Gobierno actual se comprometió a gestiones sobre el Gobierno de Bolivia acordadas con Estados Unidos, pero a condiciones de que no trascendieran a la prensa.

En el viaje a Buenos Aires, Valenzuela mantendrá también reuniones con dirigentes políticos de la oposición y con gente a la que EE.UU. considera formadores de opinión, algo que el funcionario ha hecho en anteriores viajes, como cuando se entrevistó con Julio Cobos y no con funcionarios del Poder Ejecutivo. Este tipo de actividades está en crisis en lo que hace a la embajada de ese país desde las revelaciones de WikiLeaks, que han generado el temor de los visitantes frecuentes a esa legación de que puedan poco tiempo después salir expuestos por esa actividad.

Desde Buenos Aires, Valenzuela viajará a su país de origen, Chile, donde está comprometido a participar en una ronda de U.S.-Chile Bilateral Political Consultations, sobre diversos temas: ayuda al fortalecimiento en materia de seguridad, energía, medio ambiente, ciencia y ayuda social. Tendrá allí una actividad más pacífica que la de Buenos Aires, donde el Gobierno suele juguetear con estas visitas para desmarcarse ante la opinión pública del reproche de que en las relaciones con Washington no hay ni un sí ni un no, algo que prueban los hechos.

Dejá tu comentario