- ámbito
- Edición Impresa
Esperanza embellece al viejo carisma
Muchos santiaguinos le expresaron a Ámbito Financiero su esperanza de que un eventual segundo Gobierno de la expresidenta socialista le permita concretar reformas largamente anheladas, que, según promete, irán más allá en audacia de lo que se le conoció en su gestión. Sin embargo, no pocos no mostraron certeza de si efectivamente irán a votar este domingo, lo que abre un margen de duda respecto de que todo se dirima en la primera vuelta.
En la intersección de la calle Guardia Vieja y la avenida Providencia, en el barrio homónimo, la secretaria ejecutiva Micaela Amado (39) confesó que antes de los comicios municipales del año pasado no estaba inscripta en el padrón electoral y que la cultura del voto no es un comportamiento que le hayan inculcado. "No tiene que ver con una clase social, simplemente había una limitación que generaba desgano. Por lo pronto, yo no participé de las municipales, pero estoy evaluando hacerlo en las del domingo, por primera vez", sostiene la mujer, madre de dos hijos. "Yo entiendo que Bachelet es la misma que hace cinco años, pero la distancia con el Gobierno la ha ayudado a comprender cuáles son las necesidades de los chilenos hoy día. Eso sí, desconfío del entorno institucional", agregó.
La Bachelet que hoy esperanza a una mayoría de sus conciudadanos es la misma que durante su mandato (2006-2010) enfrentó duros cuestionamientos por no haber podido avanzar en muchas propuestas de campaña y que, casi de la misma manera que Sebastián Piñera, afrontó un levantamiento estudiantil, bautizada la "revolución de los pingüinos". A ellos -en su mayoría menores de edad-, respondió con represión policial, y las demandas no fueron atendidas.
La imposibilidad de un cambio real fue entonces lo que condujo al electorado a votar un Gobierno de centroderecha que, al menos entonces, prometía innovar con audacia.
Sin embargo, durante el tiempo que estuvo alejada de la política chilena como directora de ONU Mujer, Bachelet gozó de una aprobación envidiada por los funcionarios al mando y que ya la colocaban como favorita indiscutida para La Moneda. La explicación para este fenómeno por parte de observadores se reduce a su carisma. A esa condición, se ahora se añade la esperanza. "Yo tengo esperanzas de que ella sea capaz de dar un vuelco a esta situación. Mira, Chile ha crecido, de eso no hay ninguna duda. Pero todo nos pasa por los costados. Puedo comer todos los días, pero mis hijos prácticamente están imposibilitados de desarrollarse de forma profesional, a no ser de que adquieran préstamos de por vida", respondió a esta enviada Osvaldo Muñoz (50), que reconoció tener a su primogénito con una deuda de cerca de 15.000 dólares por sus estudios universitarios. "Hoy la suerte está en manos de ella, que no sé si es la misma".
Unas cuadras hacia el oeste, a punto de tomar el subterráneo en la estación Tobalaba, Fernando Amaya (49) duda unos segundos para responder. "No voy a votar, creo que acá no cambia nada. En los 90 (en los comicios que marcaron el retorno de la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet) fui incluso fiscal de mesa. Estaba muy interesado en los cambios políticos, pero aquí estamos, igual que en esa época. Prefiero irme al campo con mi familia", explicó. "Sí, Bachelet pareciera querer instalar un cambio, ella actúa como si fuera una madre que consuela a los hijos, pero no es con actitud que Chile puede llegar a cambiar, hacen falta acuerdos partidarios que la respalden. Por eso no creo que pueda", aseveró.


Dejá tu comentario