18 de septiembre 2017 - 00:00

Estados Unidos redobla la amenaza a Kim: “Corea del Norte será destruida”

La embajadora ante la ONU, Nikki Haley, admitió que si el régimen comunista mantiene su comportamiento, el Pentágono se hará cargo de la situación. El asesor presidencial en seguridad, H.R. McMaster, no descartó la vía militar.

PÚBLICO. Cada lanzamiento de misiles es seguido por los norcoreanos desde las plazas del país.
PÚBLICO. Cada lanzamiento de misiles es seguido por los norcoreanos desde las plazas del país.
Washington - El Gobierno de Donald Trump aumentó ayer la presión sobre Corea del Norte, en la víspera de la Asamblea General de la ONU, donde Estados Unidos pedirá sanciones internacionales contra el régimen de Pyongyang, al que amenazó con destruir si continúa provocando a Washington o a sus aliados.

La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, aseguró ayer que el Consejo de Seguridad de ese organismo no tiene opciones para contener el programa nuclear de Corea del Norte e insinuó que, de no cambiar el rumbo de la situación, su Gobierno tendrá que poner el asunto en manos del Pentágono.

"Agotamos casi todas las cosas que podemos hacer en el Consejo en este momento", dijo Haley a la cadena CNN. "Queríamos ser responsables y pasar por todos los medios diplomáticos para llamar su atención en primer lugar. Si eso no funciona, el general (James) Mattis se encargará de ello", afirmó en alusión a transferir el asunto al secretario de Defensa.

"Todos sabemos que básicamente si siguen con este insensato comportamiento, si Estados Unidos tiene que defenderse o defender a sus aliados, Corea del Norte será destruida", aseguró. "Ninguno de nosotros quiere eso, ninguno desea la guerra".

En la misma línea se manifestó el general H.R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional del presidente estadounidense, quien no obstante todavía mostró expectativa por una resolución diplomática del conflicto con Pyongyang.

"El punto crucial será unir a todos los países, a todos para que hagan todo lo posible para reforzar esas sanciones, que hagan todo lo que pueden para resolver este problema sin llegar a un conflicto militar", dijo a la cadena ABC.

Por "todos los países", los estadounidenses señalan principalmente a China y a Rusia, dos aliados económicos de Kim Jong-un y con los que comparte fronteras.

"Todas las opciones están en la mesa", previno McMaster, aludiendo a una acción militar.

El Consejo de Seguridad de la ONU impuso una nueva batería de sanciones económicas contra Corea del Norte en respuesta a su último ensayo nuclear, el pasado 3 de septiembre.

Sin embargo, los quince miembros del órgano se negaron a imponer más sanciones hace apenas dos días, después de que el régimen lanzara un nuevo misil de media distancia que sobrevoló el territorio de Japón.

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, definió como los "cuatro No" la estrategia de Estados Unidos frente a las provocaciones norcoreanas: no a un "cambio de régimen", no a un "colapso del régimen", no a la "reunificación acelerada de la península" y "no buscamos razones para enviar fuerzas al norte de la zona desmilitarizada".

"La campaña de presión pacífica consiste en ensamblar la más grande coalición internacional posible para enviar el mismo mensaje a Corea del Norte y a sus vecinos, China y Rusia, que es la política del resto del mundo", dijo en una entrevista con el canal ABC.

Por ahora, a cada resolución adoptada por el Consejo de Seguridad han seguido nuevas pruebas norcoreanas.

"Estamos en un círculo vicioso", lamentó el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, quien dijo que quizás llegó el momento de buscar otros enfoques.

Rusia, junto con China, defiende una propuesta según la cual Corea del Norte interrumpiría sus pruebas armamentísticas a cambio de que Estados Unidos y Corea del Sur suspendan sus ejercicios militares, todo con el objetivo de facilitar una negociación.

Sin embargo, las partes se han negado hasta ahora a dar ese paso

El presidente Trump y su homólogo de Corea del Sur, Moon Jae-in, se comprometieron a ejercer "una mayor presión" sobre Pyongyang durante una conversación telefónica.

El objetivo es que "el régimen entienda que más provocaciones solo lograrán reforzar el aislamiento diplomático y las presiones económicas que llevarán a su hundimiento", declaró la presidencia surcoreana en un comunicado.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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