4 de mayo 2010 - 00:00

Estalló la guerra por festejo del Bicentenario

Los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo auguran una guerra histórica entre la Ciudad y el Gobierno nacional si en las próximas horas un concilio no arriba a la paz en dos temas clave del aniversario patrio. Uno es el permiso que debe dar el Gobierno porteño al nacional para instalar una feria; y el otro, el más complicado, las invitaciones para la función de gala del Teatro Colón, que se realizará la noche del 24 de mayo, tras una puesta en la calle que, el macrismo aspira, se hará previendo la participación de 100 mil espectadores.

«Que estén todos los papeles, sin papeles no hay permiso», advirtió Mauricio Macri ayer a sus ministros, al presidir la reunión semanal de gabinete, función que retomó tras la vuelta de su gira a la India. Se refirió así al delicado tema en las relaciones entre su Gobierno y el nacional: el de los permisos que está tramitando el kirchnerismo para la pomposa feria-exposición que prepara como acto central de los festejos de la semana de mayo a doscientos años de aquella Revolución. Desde el 8 de abril pasado, un grupo de empleados del área Bicentenario del Gobierno nacional comenzó a transitar los vericuetos de la burocracia porteña, que aprecian sinfín. Vecinos en definitiva, el tramiterío ya les demandó el pulido de planos, sellado de notas, ruegos por ambulancias y seguridad y papelería de todo color que renuevan cada dos días en distintas ventanillas. Para más esas habilitaciones para estacionarse en la avenida 9 de Julio con más de cuarenta stands rozan el área de al menos tres ministerios porteños, como son el de Espacio Público (Diego Santilli), el de Desarrollo Urbano (Daniel Chain) y el de Seguridad (Guillermo Montenegro). Hasta ahora todo parecería poder arribar a buen puerto para esa exposición que abarcará cerca de un kilómetro desde el Obelisco hacia el Sur, incluido el paso subterráneo de la principal avenida porteña con su intersección con Belgrano. Funcionarios nacionales, convertidos ya en gestores, se ven obligados a carpetas y sellados que coronarán sin duda como ejemplo patriótico para usuales ocupas del espacio callejero porteño que eluden a diario esos compromisos. No es todo, ya que en ese sentido el kirchnerismo está dispuesto a llenar cada forma para suavizar lo que en horas podría convertirse en un enfrentamiento.

Mañana se llevará a cabo una reunión entre unos y otros organizadores (Nación y Ciudad) donde se comunicarán noticias. La Nación le pediría formalmente a la Ciudad el 50% de las invitaciones para la función de gala del Colón. La Ciudad dirá que es imposible porque ya han repartido la mayoría de las plazas. La excusa del lado porteño será que recién cuando hace 10 días Florencio Randazzo visitó las obras del Colón junto a Horacio Rodríguez Larreta, quedó confirmada la asistencia de Cristina de Kirchner al teatro. Del lado porteño también explicaron que sólo hay capacidad para 2.400 personas «incluidos los parados» y que el propio Macri se reservó sólo 40 lugares, entre otros para alcaldes de distintas ciudades de la región y el de Madrid. Que invita a sus ministros con esposas y que la consigna ha sido que 1.800 entradas sean para quienes «no son funcionarios» englobando en esa categoría especialmente a representantes de la cultura local e internacional (directores de teatros del mundo), empresarios o referentes diversos de la sociedad. De ese modo, hasta ahora Macri invitaría a la Presidente y su esposo, a los ministros nacionales y sus parejas y a funcionarios K de rango ministerial.

No es la idea del kirchnerismo, que presume que recibiría 1.200 plazas para repartir entre los suyos, casi imposible si la cuenta que difunde por estos días el Gobierno de la Ciudad es certera. Esa aritmética confía que ya se han asignado 3.000 lugares, 600 más de los que hay -teniendo en cuenta que un porcentaje de invitados podría no asistir- una lista que, en procura de tranquilidad, el kirchnerismo pedirá mañana que los porteños tengan a bien revisar.

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