“Este Gobierno no hará nada para frenar la inflación”

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Entrevista al economista Pablo Guidotti. sostuvo que «llegará a 2011 con estrategias de negación»

El ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti cree que la estrategia del ministro de Economía, Amado Boudou, de tratar de normalizar la relación con los mercados de capitales (incluso con el uso de reservas en el Banco Central) es correcta. El decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella explicó a este diario que lamentablemente el Gobierno intentó «crear un Fondo con un decreto completamente innecesario, por querer hacer anuncios rimbombantes. Así, complicó las negociaciones con el Club de París y el FMI».

Guidotti opinó, además, que «este Gobierno no hará nada para frenar la inflación», que cree que se ubicará entre el 20% y el 25%. Para fin de año espera un dólar a $ 4,50 aproximadamente.

Aquí, lo destacado del diálogo con Pablo Guidotti.

Periodista: ¿De qué lado estuvo en la discusión sobre la creación del Fondo del Bicentenario?

Pablo Guidotti: Se mezclan muchos temas y no necesariamente de forma racional y profesional. Sólo se muestra la incapacidad de los políticos de discutir sobre medidas económicas. Por un lado, el Gobierno, que trata de avasallar el proceso democrático de decisiones. Por el otro, una oposición que tiene como única respuesta judicializar los temas de política económica. Así la discusión se torna absurda.

P.: ¿Cree que es correcto utilizar reservas para pagar deudas?

P.G.: El decreto en sí mismo, independientemente de que el concepto de reservas excedentes no tiene sentido, plantea algo razonable. En momentos en que un país puede tener dificultades en el acceso al crédito, utilizar parte de las reservas líquidas que tiene el Estado es lógico. Los gobiernos emergentes tienen que contar con éstas para poder tener autonomía y no estar forzados a recurrir a los mercados a cualquier precio.

P.: ¿Sostiene la idea de que las reservas son del Estado?

P.G.: Este es un tema que no estaríamos discutiendo si las hubiera acumulado el Tesoro. Las reservas tienen distintas funciones, pero no es absurdo plantear que cuando hay una dificultad de acceso al financiamiento, éstas pueden ayudar. Son cuestiones transitorias, para ser usadas prudentemente. Debería darse en un contexto en el que el país está llevando adelante otras medidas que le permitan en algún momento acceder al crédito.

P.: ¿Está de acuerdo con los argumentos de Boudou para defender el Fondo entonces?

P.G.: La estrategia que planteó el ministro, de tratar de normalizar la relación con los mercados de capitales, es correcta. Lo único criticable en esa estrategia fue que al final complicaron innecesariamente la normalización con el Club de París y con el FMI. Por el lado del financiamiento es una discusión de política económica que se puede dar. Bajo un tipo de cambio fijo, además, las reservas no se necesitan. Lo que le preocupa a la oposición no es el financiamiento sino el gasto público. Pero ese tema había que discutirlo en el Presupuesto. La verdad es que intentaron crear un Fondo con un decreto completamente innecesario, por esa necesidad coqueta de querer hacer anuncios rimbombantes.

P.: ¿Cómo podrían haber usado las reservas si no es a través del Fondo?

P.G.: Hay que mirar cómo están estructuradas las deudas con el mercado financiero. Simplemente, si el Estado sustituyese las Lebac y Nobac del BCRA con Letras del Tesoro y le dice al BCRA que en vez de emitir su propia deuda haga las operaciones de mercado abierto de regulación monetaria, utilizando títulos emitidos por el Tesoro nacional como ocurre en otros países. No hay que olvidar que las Lebac y Nobac surgieron en la Argentina como una alternativa simplemente porque el Estado estaba en default. Entonces el Banco Central empezó a emitir su propia deuda. Gran parte de las reservas que tiene el BCRA hoy son simplemente la contrapartida de haber emitido deuda, vía Lebac y Nobac. Si el Estado quiere, mientras está normalizando su relación con los mercados de deuda, amortizar vencimientos utilizando parte de sus activos externos, lo hace. Sería completamente absurdo caer en una situación en la que el Estado no puede cumplir con sus obligaciones, con u$s 50.000 millones líquidos. Eso desde el exterior se vería como un disparate y digno de un país estafador.

P.: ¿Habría riesgo de embargo?

P.G.: Ese es un tema que tienen que manejar los abogados. Pero hay muchos mecanismos financieros que pueden utilizarse.

P.: ¿Cree que con la nueva presidenta del BCRA va a cambiar el perfil del banco?

P.G.: No la conozco y no quiero apresurarme a criticar. Pero en estas instituciones muchas veces se sostienen ideas aplicables a un Ministerio de Economía y después se dan cuenta de que deben priorizar la función del Banco Central, que es mantener el valor de la moneda. En los últimos años se descuidó esa misión de la Carta Orgánica. La Argentina fue desarrollando un proceso inflacionario vinculado con la política monetaria. Cuando se fue devaluando mientras el dólar perdía valor frente a otras monedas, y en un contexto en el que había también aumentos de precios, básicamente se tomó una decisión consciente de permitir una inflación más alta. Después el INDEC la tapó y el BCRA siempre habló de una estabilidad. En algún momento lo que sí deberá reconocer es que la lucha por la estabilidad de precios es del BCRA, no se les puede echar la culpa al gasto público y otras cosas.

P.: ¿La inflación vuelve a ser el tema más preocupante en materia económica?

P.G.: Como en los últimos años el Gobierno prefirió no mirar el aumento de precios, cuando ya se instala una inflación intermedia como la que existe hoy (entre el 15% y el 25%) se ponen en funcionamiento un montón de mecanismos indexatorios. Una vez que se desata, volver atrás a niveles de un dígito termina siendo un proceso costoso, se paga con actividad económica. Igual, ésta no es una inflación como la de los 80, no es financiamiento monetario del déficit. Pero son situaciones en las que se ve que el Central no lucha contra la inflación, no se toma en serio su misión.

P.: ¿Los planes del Gobierno para frenar la inflación que trascendieron, darán resultado?

P.G.: Este Gobierno no hará nada contra la inflación. Este es un Gobierno zombi. Llegará a 2011 con estrategias de negación. La va a tener que enfrentar el próximo Gobierno. Tampoco creo que haya riesgo de una aceleración. Estará de nuevo entre el 20% y el 25%.

P.: ¿Cómo evolucionará el dólar en este contexto?

P.G.: El dólar es de las pocas variables que el Gobierno utiliza para fijar alguna expectativa. Se debate entre dos cuestiones: trata de devaluar la moneda para cubrir todas las ineficiencias (es decir, hacer que el país sea competitivo sólo por tener un tipo de cambio más bajo), pero cuando se acelera la devaluación, las variables financieras se vuelven inestables. Cuando la gente se asusta y empieza a sacar los depósitos de los bancos, el Central frena la devaluación. Está entre esas dos situaciones. Le gustaría que se devalúe pero paga un costo fuerte en términos de inestabilidad financiera. Por eso, el tipo de cambio se mueve de a poco. En este contexto, no habría cambios importantes durante el año, sólo pequeñas devaluaciones. Podríamos tener hacia fin de año un dólar que esté a 4,50 pesos aproximadamente.

P.: ¿El contexto internacional jugará a favor del país?

P.G.: La economía argentina siempre estará muy influenciada por la situación externa. Hoy el riesgo es que no están digeridas la situación fiscal y la presión en el mercado de deuda de las emisiones de los países avanzados. Grecia y otras economías que pueden aparecer son factores de riesgo que podrían afectar duramente a los países emergentes por el pánico en el mercado de capitales. Si el escenario externo sigue evolucionando, la Argentina se va a beneficiar aunque no esté entre los países de mayor confianza.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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