10 de mayo 2010 - 00:00

Estilo FMI: Moreno ordena bajar sueldos y despide en Massuh

Guillermo Moreno reabrirá la planta de Papelera Quilmes (ex Massuh) sólo si hoy recibe un préstamo de $ 50 millones de parte del Estado, y si, además, los operarios aceptan el severo plan de ajuste (que incluye la reducción de salarios y 100 puestos de trabajo). El secretario de Comercio Interior está dispuesto a continuar con la operación si también se le permite a la papelera importar pasta celulosa desde Botnia y si el Poder Ejecutivo le garantiza ser el proveedor exclusivo del Estado nacional. Éstas fueron las condiciones que el funcionario transmitió el viernes a última hora al Gobierno y a los trabajadores de la ex Massuh, en un ultimátum que hizo vía telefónica.

Tanto desde el Ministerio de Economía, como del de Producción y entidades financieras públicas, el intento morenista es una suerte de «apriete», según la propia definición de un funcionario. Concretamente, Moreno estaría llevando las cosas a un extremo, para que desde tres reparticiones le liberen fondos frescos y permisos de importación de pasta desde Uruguay, como condición para seguir operando. Mientras tanto, desde el mismo viernes a la tarde, los 500 trabajadores de la papelera tomaron las instalaciones, hasta que esta mañana haya una definición de la situación por parte del Gobierno, que, por otro lado, aún no liquidó los salarios de abril.

El plan de Moreno para seguir operando incluiría el giro de no menos de $ 50 millones mensuales de parte del Banco Nación. Además, los trabajadores deberían aceptar cobrar un máximo de $ 1.500 mensuales, en lugar de los $ 4.000 actuales; y aceptar un retiro voluntario selectivo (la selección la haría el propio Moreno, según la delegación gremial). Además, se jubilaría a todo empleado mayor de 63 años, medida que afectaría a unas 69 personas. Con esto, busca reducir la nómina de personal en 100 trabajadores, dejándola en 400 personas que no cobren más de $ 1.500.

La papelera, ahora denominada Quilmes, está paralizada desde el 23 de abril, con fuertes deudas. Moreno es el director ejecutivo de la ex Massuh -devenida en Papelera Quilmes- desde que el Estado se hizo cargo en mayo de 2009, por indicación de la propia Cristina de Kirchner. La jefa de Estado había ordenado a Moreno la intervención para evitar el cierre tras seis meses de parálisis y 90 días de salarios impagos por parte de su dueño, Héctor Massuh, ex directivo de la UIA.

Mientras están en el interior de la fábrica, los trabajadores mantienen encendida la caldera de producción, ya que, si se apaga, se tardaría un mes en ponerla en marcha nuevamente para volver a fabricar. Moreno, además, exige a los súper e hipermercados (fundamentalmente Carrefour y Walmart, clientes habituales de la papelera en épocas morenistas) que refuercen la exposición de los productos de la ex Massuh por sobre el resto de los competidores.

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