30 de marzo 2016 - 00:00

Estiman que el área sembrada subirá 1 M de hectáreas

El cultivo de trigo sería ampliamente beneficiado: se espera que la superficie se recupere en la provincia de Buenos Aires en mayor medida que en el resto del país, donde la gama de alternativas es mayor, según la BCR.
El cultivo de trigo sería ampliamente beneficiado: se espera que la superficie se recupere en la provincia de Buenos Aires en mayor medida que en el resto del país, donde la gama de alternativas es mayor, según la BCR.
 La superficie sembrada para la próxima campaña aumentará en un millón de hectáreas debido en especial a "granos finos" como trigo y cebada, según un estudio realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario. El ciclo 2016-2017 será el primero en responder a los estímulos de política aplicados en diciembre con la reducción al 0% de las retenciones a los cereales, economías regionales y el complejo girasol, eliminación de cupos de exportación, entre otras medidas.

A un mes de que comience la siembra del trigo 2016-2017, el analista de la BCR Guillermo Rossi expresó que "comenzando por la cosecha fina, en general se coincide en la expectativa de que habrá un incremento sustancial de la superficie, superior al millón de hectáreas". Los cultivos de trigo y cebada serían ampliamente beneficiados, aunque el primero ganaría más espacio que el segundo: cabe esperar que la superficie triguera se recupere en la provincia de Buenos Aires en mayor medida que en el resto del país, donde la gama de alternativas es mayor.

La cebada, por su parte, ganaría una hectárea por cada cinco que avance el trigo mientras que una consecuencia del crecimiento del área destinada a cereales de invierno es el avance de las siembras de segunda ocupación, que ganarán proporción en el caso de la soja.

"Posiblemente, la siembra de soja sobre rastrojos de cereales de invierno alcanzará un máximo histórico de entre 3 y 4 millones de hectáreas. Sin embargo, el área cubierta por la oleaginosa sumando las siembras de primera y segunda se encamina a sufrir un importante declive interanual, posiblemente superior al millón de hectáreas", dijo el especialista.

Esto dependerá en gran medida del comportamiento del mercado internacional, que podría empezar a descontar una caída de la producción argentina con valores más firmes de cara a los primeros meses de 2017. Para Rossi, "el maíz se avizora como el grano más beneficiado con el nuevo contexto y posiblemente sea el cultivo que experimente la mayor variación porcentual en la superficie".

"Algunos analistas estiman preliminarmente un 20% de incremento en el área, recuperando espacio en la zona núcleo, en donde la soja dominó el paisaje de los últimos años", indicó Rossi. En tanto, también destacó que "al menos para el año próximo se trata de una buena noticia en términos de sustentabilidad, ya que volverán las rotaciones, lo que atenuará el deterioro del suelo".

Respecto de la producción actual de soja 2015-2016 con una cosecha todavía incipiente fue estimada por GEA, la Guía Estratégica para el Agro de la BCR en 59 millones de toneladas, resultado de una superficie sembrada de 20,3 millones de hectáreas y de tomar rindes promedio por 3030 kilos por hectárea con una deducción de área no recolectada por 800.000 hectáreas.

Preliminarmente, unas 47 millones de toneladas se destinarían a la industria aceitera y cerca de 12 millones de toneladas irían al mercado de exportación sin transformación industrial.

A los precios actuales, las ventas externas del poroto aportarían u$s 3.960 millones, aunque el grueso provendrá de las exportaciones industriales. Por su parte, a valores conjeturales de u$s 700 la tonelada para el aceite y u$s 305 para la harina de soja, el ingreso de dólares del complejo industrial sojero ascendería a u$s 14.113 millones, cifra a la que podrían sumarse u$s 500 millones adicionales por biodiésel. En total, son algo más de u$s 18.500 millones por la soja y sus derivados.

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