20 de junio 2013 - 00:00

Estupendo concierto del Atos Piano Trío en el Colón

A una década de su formación, el  Atos Piano Trío muestra una cohesión inmejorable, sencilla de advertir en lo auditivo pero también en lo visual.
A una década de su formación, el Atos Piano Trío muestra una cohesión inmejorable, sencilla de advertir en lo auditivo pero también en lo visual.
Atos Piano Trío. Obras de L. van Beethoven y F. Schubert (Mozarteum Argentino, Teatro Colón).

La inteligencia y sensibilidad de los integrantes del Atos Piano Trío se puso de manifiesto mucho antes de que pisaran por primera vez el escenario del Colón, en la enunciación misma del programa que brindaron esta semana para el Mozarteum. Los tríos opus 97 ("Archiduque") de Beethoven y opus 100 de Schubert constituyen, como señala Claudia Guzmán en las notas de programa, las creaciones más trascendentes para esa formación entre 1810 y 1827, ambos revelan el espíritu inquieto y genial de sus autores y gozan de una popularidad innegable. Y nadie mejor que los jóvenes músicos del Atos Piano Trio para poner de manifiesto esta "fraternidad" entre las dos obras.

Transitando ya una década de actividad en la que su formación no se vio alterada, el Atos (nombre derivado de las iniciales de los nombres de sus integrantes: Annette von Hehn, Thomas Hoppe y Stefan Heinemeyer) muestra una cohesión inmejorable, sencilla de advertir en lo auditivo pero también en lo visual. La afinación perfecta del violín de von Hehn y el cello de Heinemeyer, completamente amalgamados en articulación, fraseo y dinámica de gran flexibilidad, se integran en un todo indivisible con el sensibilísimo y magistral piano de Hoppe partenaire habitual de Joshua Bell e Itzhak Perlman, entre otros.

Toda la profundidad del último de los tríos de Beethoven, sus audacias, su ligereza y su grandiosidad, se desplegaron suntuosas, en una interpretación que fue creciendo en caudal y seguridad, especialmente en el violín, y con una concentración que el público del Mozarteum acompañó con un respeto ejemplar. Por su parte, en el trío de Schubert, conocido como el "opus 100" a secas, el equililbrio entre lo íntimo y lo visceral, clave en la interpretación de la música del compositor austríaco fue una constante.

La actividad concertística de Buenos Aires ha sido muchas veces testigo de la presencia de ensambles de músicos fenomenales que (por una razón u otra) no llegan a erigirse en un buen equipo. No es el caso del Atos Piano Trío, un conjunto de artistas sobresalientes en su individualidad, capaces de desenvolverse en el más alto nivel sin perder el espíritu de la música de cámara y la noción de un todo que resulta extraordinario.

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