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Eurnekian invierte u$s 50 M en una bodega
Eduardo Eurnekian
La bodega produce unos seis millones de botellas anuales, y la infusión de fondos frescos se destinará básicamente a incrementar su capacidad y a tratar de penetrar los mercados extranjeros, aun a pesar de que la crisis ha provocado la reducción del consumo de artículos suntuarios, como lo son los vinos de alta gama.
Las marcas más conocidas de esta viñatera son el Ventus y el Newen, ambos vinos de corte; su producto más premium es el Special Blend del Fin del Mundo, que se ofrece en las vinotecas a un precio cercano a los $ 500 la botella.
Los primeros viñedos de la firma fueron plantados en 1999, en un área desértica bautizada San Patricio del Chañar y convertida en productiva tras un proyecto de riego. De las 2.000 hectáreas plantadas, 800 fueron de «Fin del Mundo». Los primeros caldos se produjeron en 2002.
Según fuentes del recientemente formado joint-venture, «con esta unión se inicia un proyecto conjunto de expansión y desarrollo de la bodega». Entre sus proyectos está también expandir su actividad productiva a Italia y Estados Unidos, dos de los principales exportadores de vino del mundo. También anuncian que imitarán el ejemplo de otras bodegas de Mendoza y de Salta, al instalar San Patricio del Chañar, una hostería de pocos cuartos y mucho lujo, así como un restorán donde se servirán manjares acompañados de los vinos de la casa.
Esto de plantar viñas en otras partes del planeta no será una novedad para Eurnekian: el empresario tiene producción de vinos en Marruecos y en la tierra de sus ancestros, Armenia.
«Todos los proyectos contarán con el asesoramiento del reconocido enólogo francés Michel Rolland, consultor de la bodega desde 2004», agrega el informante.
A Eurnekian lo representará en la firma su sobrino Matías Gainza Eurnekian, que coexistirá en la conducción con Julio y Ana Viola, fundadores del emprendimiento.
S.D.


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