Bruselas - La Unión Europea (UE) invitó a los gobiernos del bloque a «redoblar esfuerzos» para proteger las zonas más vulnerables de los efectos de la agricultura intensiva. Según se afirmó, este sistema destruye el hábitat de numerosas especies animales amenazadas de desaparición en el Viejo Continente.
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Para la Comisión, el estado de conservación de los hábitats relacionados con actividades agrícolas «es mucho peor» que en el resto de superficies, con sólo el 7% de «evaluaciones favorables» frente a un 21%, un fenómeno que se explica por el paso a «una agricultura más intensiva, el abandono de la tierra y la mala gestión del suelo».
El Ejecutivo europeo se apoyó en datos de su último informe sobre el estado de conservación de casi 1.200 especies animales y unos 200 tipos de hábitats, realizado entre 2001 y 2006 y considerado como el «estudio más completo sobre biodiversidad en Europa».
El informe revela que más de la mitad de los reptiles (59%) y el 42% de los anfibios en Europa se encuentran en declive y «están más amenazados que las aves o los mamíferos», según se dio a conocer ayer en Bruselas.
Europa alberga 151 especies de reptiles, sobre todo serpientes y lagartos, y 85 especies de anfibios, de los cuales muchos son endémicos. El comisario europeo, Stavros Dimas, invitó a los gobiernos de la UE a «redoblar los esfuerzos para mejorar la situación».
«En Europa, la biodiversidad sigue estando sometida a fuertes presiones y a grandes riesgos. Aunque no vamos a alcanzar el objetivo de detener la pérdida de biodiversidad para 2010, se están haciendo algunos progresos», declaró Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Según el estudio en cuestión, gracias a los esfuerzos de los Estados -que están obligados a mantener un cierto número de hábitats y especies bajo pena de multas-, algunas de las especies emblemáticas más importantes, como el lobo, el lince, el castor y la nutria, están volviendo a colonizar sus áreas tradicionales.
La Comisión, por su parte, lamentó que algunos países como España, Portugal y Grecia no hayan ofrecido hasta el momento datos sobre el estado de conservación de más de la mitad de las especies declaradas en su territorio.
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