A principios de setiembre, y a pesar de que ya se había informado de una caída de 0,2% en el producto del segundo trimestre, el BCE continuaba aferrado a su política monetaria restrictiva. En efecto, no sólo había mantenido su tasa -vigente desde junio 2007- en 4% sino que, incluso, en su reunión de julio de este año la subió en 25 puntos básicos. Por su parte, la política de la Fed fue exactamente la inversa: a partir del inicio de la crisis -setiembre de 2007- la había rebajado de 5,25% a 2,0%. Más aún, las autoridades de la entidad -en forma permanentecontinuaban reafirmando su dogma monetario: «El objetivo prioritario del BCE es mantener la estabilidad de precios y, por lo tanto, se privilegiará la lucha contra la inflación por sobre el estímulo al ritmo de actividad». Al mismo tiempo, los distintos indicadores macroeconómicos continuaban dando claras señales de un agravamiento de la situación. Con estos datos en la mano, fueron numerosos los países del área que, en forma reiterada, solicitaron al BCE un cambio de su política restrictiva a una expansiva de baja de tasas. La respuesta siempre era la misma: «La entidad es independiente del poder político, nuestro objetivo prioritario es mantener la estabilidad de precios y, por lo tanto, no consideramos conveniente modificar nuestra actual posición».
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Sin embargo, finalmente hacia mediados de octubre se produce el gran cambio. En efecto, el BCE decidió una rebaja de 50 puntos básicos en su tasa de referencia, llevándola de 4,25% a 3,75%. Asimismo, y por primera vez desde el comienzo de la crisis, su presidente -Jean Claude Trichet- manifestó que los riesgos de una desaceleración en el nivel de actividad» se habían incrementado considerablemente». Es claro que esta apreciación, si bien es correcta, se había hecho a destiempo. Por su parte, los efectos recesivos de la crisis continuaron avanzando; no sólo en la Euroárea, sino también en el resto de la economía mundial. Se llegó de esta manera a la reunión del 6 de noviembre del Comité de Política Monetaria del BCE en la cual, ahorasí en forma oficial, la entidad reconoció que los riesgos a una recesión eran mayores que los correspondientes a una suba de precios y que, por lo tanto, procedería a bajar nuevamente la tasa en 50 puntos básicos; dejando, además, la puerta abierta para futuras reducciones. Dicho de otro modo: si bien tardíamente, por fin el BCE comenzaba a implementar una política expansiva.
Obviamente, la nueva y correcta política de baja de tasas de la entidad europea-sumada a la crisis global-no llegó a tiempo para evitar, o al menos atenuar, la recesión.
Recesión técnica
En efecto, a fines de la semana pasada, las autoridades respectivas informaron que el producto bruto del área en el tercer trimestre había registrado, nuevamente, una caída de 0,2%; es decir, la región -por primera vez desde la creación del euro- ya se hallaba en recesión técnica (dos trimestres consecutivos negativos). Por su parte, en simultáneo, se publicaron los datos de la inflación a octubre: la misma, en términos intermensuales, fue neutra (0%). El BCE había logrado su objetivo inicial, aunque, claramente, a costa de una recesión.
¿Cómo seguirá este proceso? Resulta evidente que la crisis es global y de extrema gravedad. Por lo tanto será imprescindible que el BCE continúe implementando, en forma coordinada con el resto de las economías centrales, una política expansiva de baja de tasas sumada a fuertes medidas fiscales de estímulo al nivel de actividad. La lucha contra la recesión debe ser absolutamente prioritaria; las declaraciones de la reciente cumbre del G-20 y las del presidente electo de EE.UU.Barack Obama-van claramente en esta dirección. La inflación y el déficit fiscal, sin perder por supuesto su importancia, deberán -al menos en el corto plazo- pasar a un segundo plano.
De implementarse en forma coordinada y eficaz estas políticas, puede esperarse un comienzo de reversión de la situación hacia fines de 2009. Caso contrario, la actual recesión podría convertirse en depresión (cuatro trimestres negativos) y extender su vigencia temporal hasta finales de 2010 o principios de 2011.
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